Peso mexicano frente al dólar: estabilidad cambiaria y proyecciones hacia 2026

Señales de estabilidad caracterizan el comportamiento reciente del tipo de cambio entre el peso mexicano y el dólar estadounidense. En la apertura de jornada, el billete verde se cotiza en promedio a 18.02 pesos, con una variación mínima de 0.23% respecto al cierre previo de 17.98 pesos. La volatilidad actual del par USD/MXN se ubica en 5.58%, por debajo del umbral de referencia de 7.72%, lo que indica un entorno cambiario con menor presión especulativa. En términos semanales, el dólar acumula un descenso de 0.77%, mientras que su variación interanual refleja un retroceso de 2.36% frente al peso.

Las proyecciones de mediano plazo para el tipo de cambio apuntan a un rango de entre 19.30 y 20.50 pesos por dólar hacia finales de 2026, según estimaciones de diversas instituciones financieras y analistas especializados. La Secretaría de Hacienda sitúa su estimación en 19.70 pesos, en tanto que analistas consultados por el Banco de México proyectan un rango de entre 20.00 y 20.50 pesos. Entre los factores que podrían presionar al alza el tipo de cambio destacan la renegociación del T-MEC, las políticas arancelarias de Estados Unidos y el ritmo de crecimiento económico nacional, que se anticipa entre 1.15% y 1.4% para el próximo ciclo tras un periodo de menor dinamismo.

En sentido contrario, varios elementos podrían favorecer el fortalecimiento del peso. Las inversiones asociadas al nearshoring —reconfiguración de cadenas de suministro hacia México impulsada por la relocalización industrial desde Asia— representan una fuente sostenida de entrada de divisas. A esto se suma la posible flexibilización de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, que históricamente tiende a debilitar al dólar en los mercados globales. En términos estructurales, el peso mexicano mantiene una posición relevante en los mercados internacionales: es la decimoquinta moneda más negociada a nivel mundial y la más transaccionada en América Latina, lo que le confiere una base de liquidez que amortigua choques externos de corto plazo.