Peso mexicano acumula cinco semanas de pérdidas ante presión del dólar y política monetaria
Cinco semanas consecutivas de pérdidas acumula el peso mexicano frente al dólar, en un contexto donde la divergencia de políticas monetarias entre Estados Unidos y México está reconfigurando los flujos de capital hacia activos locales. La moneda registró una depreciación del 1.4% en una sola jornada, alcanzando 18.43 pesos por dólar, un nivel que no se observaba desde noviembre de 2025 y que coloca al peso entre las divisas con mayor retroceso a escala global en el periodo reciente, con una pérdida semanal acumulada del 0.8%.
Tres vectores explican la presión sostenida sobre el tipo de cambio desde mediados de septiembre. Primero, la Reserva Federal de Estados Unidos ha elevado sus tasas de referencia y ha señalado la posibilidad de ajustes adicionales para contener la inflación interna, lo que fortalece estructuralmente al dólar frente a una canasta amplia de divisas. Segundo, el Banco de México optó por mantener sin cambios su tasa de interés y, en su última minuta, dejó abierta la puerta a recortes si las condiciones inflacionarias locales lo permiten, sin comprometerse a seguir automáticamente los movimientos de la Fed. Esta postura, aunque técnicamente justificada, reduce el diferencial de tasas entre ambos países, un indicador que los mercados financieros internacionales monitorean de cerca. Tercero, el fortalecimiento generalizado del dólar a nivel global amplifica el efecto sobre economías emergentes como la mexicana.
Para los estrategas corporativos y los tomadores de decisiones financieras, el elemento más relevante de este ciclo es el impacto sobre el carry trade. Esta estrategia, que consiste en aprovechar diferenciales de rendimiento entre países para canalizar capital hacia activos de mayor retorno, ha sido durante años uno de los pilares de soporte del peso mexicano. Un estrechamiento del margen de rentabilidad entre instrumentos mexicanos y estadounidenses desincentiva estos flujos, reduciendo la demanda estructural de pesos y aumentando la volatilidad cambiaria. Según análisis del Banco de Pagos Internacionales (BIS), los mercados emergentes con alta dependencia del carry trade son particularmente vulnerables a episodios de reversión de flujos cuando los bancos centrales de economías avanzadas endurecen su política monetaria. En este escenario, las empresas con exposición a deuda en dólares, importaciones o contratos denominados en moneda extranjera deberán revisar sus coberturas cambiarias y modelar escenarios de estrés con un tipo de cambio sostenido por encima de los 18 pesos.



