NAT5 Live llama a invertir en la regeneración de la naturaleza

Por cada dólar invertido en proteger o restaurar la naturaleza, otros 30 se destinan a actividades que contribuyen a su deterioro. Así lo documenta el informe State of Finance for Nature 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), una brecha que revela la magnitud del desafío estructural que enfrenta el financiamiento ambiental a escala global. Este desequilibrio fue el eje central de la segunda edición de NAT5 Live Marketplace, que reunió durante dos días a más de 500 asistentes —empresarios, inversionistas, especialistas y representantes de proyectos de regeneración ambiental— en el Papalote Museo del Niño de Ciudad de México. El encuentro planteó la urgencia de desarrollar mecanismos económicos que permitan canalizar capital privado hacia la conservación y recuperación de ecosistemas. Héctor Martínez Galindo, cofundador y presidente de Nat&Am, fue directo en su diagnóstico: "En esta década la reinversión en la naturaleza tiene que multiplicarse de manera sustancial; de otra forma, vamos a entrar en umbrales donde la tasa de reposición natural ya no será suficiente." La advertencia cobra mayor peso a la luz del informe Planetary Health Check 2025, que confirma que siete de los nueve límites planetarios ya han sido rebasados, incluyendo los vinculados al cambio climático, la biodiversidad, el uso de agua dulce y la acidificación de los océanos. Guillermo Hinojos, CEO de NAT5, articuló la propuesta de valor que orienta la plataforma: convertir la regeneración ecológica en una variable medible dentro de las decisiones de inversión corporativa. "La naturaleza sostiene buena parte de nuestra actividad económica, pero seguimos destinando más recursos a deteriorarla que a recuperarla. Necesitamos cambiar esa relación. En NAT5 estamos conectando proyectos de regeneración con empresas e inversionistas para que conservar y restaurar los ecosistemas tenga un valor económico medible y pueda atraer financiamiento", afirmó. Este enfoque responde a una tendencia creciente en los mercados de capitales: la integración de métricas de capital natural en los marcos ESG, impulsada por regulaciones como el estándar TNFD (Taskforce on Nature-related Financial Disclosures) y la presión de fondos institucionales que buscan gestionar riesgos ecosistémicos en sus portafolios. El encuentro cerró con una dimensión cultural que amplió el alcance del mensaje. La pasarela 'K'ÁAN, el guardián de los arrecifes – Reivindicando la Moda', de la diseñadora Erika de Anda, presentó más de 300 piezas elaboradas con técnicas de upcycling, reutilización de textiles y materiales descartados, con la participación de 47 modelos. Inspirada en la obra de la artista Tatiana Siqueiros, la colección tomó al océano como referencia para abordar el consumo y la recuperación de materiales. "Con el tiempo descubrimos que todo tenía sentido, que todo era materia prima. Hicimos un proceso que ha llevado años para no agregarle más, sino renovarla completamente", explicó De Anda, quien cuenta con más de 30 años de trayectoria y trabaja con mujeres artesanas cuyo conocimiento, subrayó, debe reconocerse económicamente. Anne France Kennedy, CEO de KlimateNet, resumió la intención de fondo: "Queremos dejar el mensaje de que los seres humanos podemos crear cosas bellas, hermosas y en armonía con la naturaleza." Para los estrategas corporativos, el evento señala una dirección clara: la naturaleza está dejando de ser un pasivo regulatorio para convertirse en una variable de riesgo y oportunidad que exige atención en la agenda de inversión.