Negociación salarial en Colombia: entre presiones inflacionarias y límites del crecimiento

Colombia inicia formalmente el proceso de concertación del salario mínimo para 2027, con la instalación de la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, integrada por el Gobierno, las centrales obreras y los gremios empresariales. Aunque las negociaciones se encuentran en una fase técnica preliminar, las señales del entorno macroeconómico ya están condicionando el margen de maniobra de todos los actores involucrados.

Desde el sector empresarial, las propuestas preliminares apuntan a un incremento de entre 8% y 9.5%, tomando como referencia la inflación anual de 6.29% registrada en septiembre de 2026 y los índices de productividad. Si ese rango se concretara, el salario básico pasaría de $1,750,905 a un nivel aproximado de entre $1,891,977 y $1,917,241. Henry Amorocho, experto en Hacienda Pública y Presupuesto de la Universidad del Rosario, estima que la aplicación estricta de los criterios legales llevaría a un ajuste de 8.5%, aunque la dinámica de negociación podría elevar esa cifra hasta el 10%. Un elemento relevante para los trabajadores de menores ingresos es el auxilio de transporte: con su inclusión, el ingreso mensual total podría aproximarse a los $2,000,000, lo que representa una mejora real para quienes dependen de ese complemento.

El contexto económico agrega complejidad a la negociación. El Fondo Monetario Internacional redujo su proyección de crecimiento para Colombia de 2.6% a 2.5%, mientras que el Banco Mundial la ajustó de 2.6% a 2.3%. A esto se suma que el Banco de la República ha elevado su tasa de intervención 300 puntos básicos desde 2025, situándola en 12.25%, como medida para contener la inflación. Amorocho proyecta que la economía colombiana podría cerrar el año con un crecimiento del 2.6% y una inflación del 7%, apoyada parcialmente por el flujo de remesas, que podrían alcanzar los USD 13,000 millones. Para los estrategas corporativos, este escenario de menor dinamismo económico y presión inflacionaria sostenida anticipa un entorno laboral donde los costos salariales seguirán siendo un factor crítico de planeación financiera a mediano plazo. Se estima que solo 2.4 millones de trabajadores reciben el salario mínimo formal, frente a 11.3 millones que perciben ingresos por debajo de ese umbral, lo que evidencia la magnitud del reto estructural que enfrenta el mercado laboral colombiano más allá de la negociación anual.