Tensión geopolítica en zonas clave dispara precios del petróleo a niveles no vistos en meses

Escaladas militares simultáneas en tres frentes geopolíticos críticos están empujando los precios del crudo a niveles que no se registraban desde mayo. El Brent alcanzó los 110 dólares por barril —cerrando en 109.86 con un alza del 3.7%— mientras que el West Texas Intermediate (WTI) subió 3.5% para situarse en 101.41 dólares. En términos semanales, el WTI acumuló un incremento superior al 10%, señal de que los mercados están descontando un escenario de oferta restringida con horizonte incierto.

Tres vectores de riesgo explican el movimiento. Primero, Irán ha intensificado sus operaciones en el Estrecho de Hormuz, corredor por el que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial según la Agencia Internacional de Energía. Segundo, los hutíes de Yemen —respaldados por Teherán— han lanzado misiles y drones contra Arabia Saudita en múltiples ocasiones durante la semana, incluyendo un proyectil dirigido al terminal de exportación de petróleo en Yanbu y ataques a instalaciones administrativas de Aramco en Dhahran. Arabia Saudita interceptó varios de estos proyectiles sobre el Mar Rojo, pero el impacto sobre la percepción de riesgo ya está incorporado en los precios. Un ataque previo al aeropuerto internacional de Riad dejó 12 muertos y más de 300 heridos, elevando la percepción de vulnerabilidad de la infraestructura crítica saudí. Tercero, Ucrania ha reiterado su intención de atacar refinerías rusas, lo que añade presión sobre el suministro europeo en un momento en que el continente aún gestiona su transición energética post-dependencia del gas ruso.

Para estrategas corporativos e inversores en México y América Latina, este ciclo de volatilidad energética tiene implicaciones directas. Pemex y las empresas que operan bajo contratos de cobertura de precio enfrentan un entorno donde las coberturas a corto plazo pueden resultar insuficientes si la tensión geopolítica se prolonga. Según análisis de McKinsey & Company sobre resiliencia energética en mercados emergentes, las economías con alta dependencia de importaciones de combustibles refinados son las más expuestas a shocks de precio originados en el Medio Oriente. La señal para los tomadores de decisiones es clara: la gestión del riesgo energético ya no puede tratarse como una función operativa secundaria, sino como una variable estratégica de primer orden en la planeación a mediano plazo.