Mercados informales de proteína animal emergen ante la crisis alimentaria en Cuba

Ante el colapso progresivo del acceso formal a proteínas animales, amplios sectores de la población cubana han recurrido a mercados informales como mecanismo de supervivencia alimentaria. La llamada 'carne de potrero' —res sacrificada y comercializada fuera de los canales oficiales— se ha consolidado como una de las pocas alternativas disponibles para quienes no pueden costear el pollo o el cerdo en un entorno de inflación sostenida y salarios deprimidos.

Este fenómeno no es nuevo, pero su escala actual refleja el agravamiento de una crisis estructural. Cuba destina aproximadamente 2,400 millones de dólares anuales a la importación de alimentos, lo que evidencia la dependencia externa de un sistema productivo interno que no logra cubrir la demanda básica. En provincias como Sibonicú, la carne de res de origen formal aparece en el mercado apenas una o dos veces al mes, y con estándares de calidad que limitan su rendimiento real para las familias. La brecha entre oferta y demanda ha creado condiciones propicias para que los circuitos informales operen con relativa normalidad, pese a que el sacrificio no autorizado de ganado puede acarrear penas superiores a los 15 años de prisión.

Desde una perspectiva de análisis económico, este tipo de mercados paralelos son síntoma de una falla sistémica en la cadena de abastecimiento y en la política de precios. La inflación, ampliamente documentada en redes sociales por los propios ciudadanos, ha erosionado el poder adquisitivo de los hogares hasta el punto en que acceder a proteína animal mediante canales legales se ha vuelto inviable para una parte significativa de la población. A esto se suma la escasez de gas propano y los cortes eléctricos frecuentes, que elevan el costo energético de cocinar cortes que requieren mayor tiempo de preparación. Para estrategas de seguridad alimentaria y organismos multilaterales, el caso cubano ilustra cómo la confluencia de restricciones estructurales, dependencia importadora y contracción del ingreso real puede transformar prácticas informales en pilares involuntarios del abastecimiento cotidiano.