Financiamiento internacional impulsa colaboración biomédica en América Latina

Cuatro parejas de investigadores independientes en América Latina recibirán financiamiento internacional para desarrollar proyectos colaborativos en investigación biomédica. Los ocho científicos seleccionados, provenientes de Argentina, Brasil y Chile, trabajarán en áreas que van desde la biología vegetal y la genética hasta la inmunología, con un esquema de colaboración diseñado para fortalecer redes científicas regionales que históricamente han operado de manera fragmentada.

Cada pareja recibirá 180,000 dólares distribuidos en dos años, bajo un modelo de financiamiento que prioriza la interdisciplinariedad y la construcción de vínculos entre instituciones. Entre los proyectos seleccionados destacan el desarrollo de una plataforma basada en luz para estudiar la formación de biopelículas de la bacteria Pseudomonas aeruginosa —relevante por su resistencia a antibióticos en entornos hospitalarios—, así como una nueva estrategia para superar la resistencia a los antimicrobianos, uno de los desafíos sanitarios más urgentes identificados por la Organización Mundial de la Salud para la próxima década. Otros equipos examinarán la especificidad de receptores inmunes en plantas y los mecanismos de regulación génica ante estrés medioambiental.

Este tipo de esquemas de financiamiento asociativo refleja una tendencia creciente en la política científica global: según datos del Foro Económico Mundial, las colaboraciones interinstitucionales en ciencia básica generan hasta 2.5 veces más publicaciones de alto impacto que los proyectos individuales. Para América Latina, donde la inversión en I+D como porcentaje del PIB sigue por debajo del promedio de la OCDE, el acceso a fondos externos con estructura colaborativa representa no solo un impulso económico, sino un modelo organizacional que podría replicarse a escala regional. El programa del que forman parte varios de los beneficiarios lleva más de tres décadas apoyando a cerca de 350 científicos latinoamericanos, consolidándose como uno de los mecanismos de formación de capital científico más sostenidos de la región.