Abasto de medicamentos en el sector salud público: avances y retos logísticos

Alcanzar un nivel de abastecimiento del 97% en fármacos e insumos médicos a escala nacional representa uno de los indicadores más relevantes para evaluar la capacidad operativa del sistema de salud pública en México. Este porcentaje, sostenido a lo largo del año en curso, es resultado de esquemas logísticos que integran almacenamiento centralizado, distribución escalonada y coordinación con proveedores en un entorno de alta demanda institucional.

Detrás de este resultado opera un nodo logístico de escala considerable: el Centro Nacional de Distribución almacena actualmente 91.1 millones de piezas, de las cuales el 70% corresponde a medicamentos y el 30% a material de curación. Hasta finales de octubre de 2026, el sistema había gestionado más de 239 millones de piezas médicas en el año, con 24.8 millones ingresadas solo en ese mes. La distribución hacia unidades de primer, segundo y tercer nivel de atención acumuló 196.8 millones de unidades entregadas, con 16.5 millones despachadas durante octubre. Estas cifras evidencian tanto la escala del reto operativo como la necesidad de optimizar continuamente los tiempos de embarque y recepción en cada región del país.

Para los estrategas del sector salud y los tomadores de decisiones en política pública, el dato del 97% de abasto no es un punto de llegada sino un umbral de gestión. Mantenerlo exige modelos predictivos de demanda, diversificación de proveedores y resiliencia ante interrupciones en cadenas de suministro globales, un aprendizaje que la pandemia de COVID-19 aceleró de forma definitiva en los sistemas de salud de toda América Latina. La cobertura de 786 unidades de salud en las 32 entidades federativas subraya que la logística sanitaria pública es, en esencia, un problema de infraestructura, datos y gobernanza simultáneos.