Aranceles y cuotas de importación reconfiguran la oferta de vehículos eléctricos en Canadá

Presiones arancelarias y restricciones de cuota están redefiniendo cómo los fabricantes de vehículos eléctricos estructuran su oferta en Canadá, un mercado que en 2024 registró una participación de EV superior al 11% en ventas totales de automóviles nuevos, según datos de Statistics Canada. Las señales más recientes apuntan a un reposicionamiento estratégico que podría afectar tanto la disponibilidad como el precio de los modelos de largo alcance disponibles para el consumidor canadiense.

Desde octubre de 2024, las entregas de vehículos eléctricos fabricados en China se encuentran pausadas en Canadá debido al agotamiento de cuotas de importación administradas por el gobierno federal. El rastreador oficial registraba, al 9 de octubre, más de 33,000 permisos sin utilizar, con una posible reasignación proyectada para marzo de 2027. Este cuello de botella logístico ha llevado a los fabricantes a explorar el abastecimiento desde plantas norteamericanas, particularmente las ubicadas en Estados Unidos, que califican bajo el marco del CUSMA —el tratado comercial entre Canadá, EE.UU. y México— a diferencia de las unidades de origen chino.

Sin embargo, esta alternativa no está exenta de costos. Los aranceles del 25% sobre vehículos manufacturados en territorio estadounidense, vigentes desde abril de 2025, han encarecido significativamente los modelos provenientes de plantas como la de Fremont, California. Según análisis del sector, un vehículo eléctrico de largo alcance fabricado en EE.UU. podría alcanzar un precio de entre 65,000 y 67,000 CAD en el mercado canadiense, superando el umbral de 50,000 CAD establecido por el nuevo Programa de Asequibilidad de Vehículos Eléctricos del gobierno canadiense. Este escenario pone en tensión directa la política industrial de Ottawa —diseñada para incentivar la adopción de EV accesibles— con la realidad arancelaria derivada de las fricciones comerciales entre Washington y Ottawa. Para los estrategas del sector automotriz y los tomadores de decisión en política energética, el caso ilustra cómo las cadenas de suministro de electromovilidad en América del Norte están siendo reconfiguradas no solo por la tecnología, sino por la geopolítica comercial.