Trabajo de cuidados no remunerado: la deuda económica invisible que sostiene a las familias

Cuantificar lo invisible es el primer paso para transformarlo. En Perú, el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado representa entre el 21,7% y el 25,4% del Producto Bruto Interno proyectado para 2024, según el estudio '¿Quién cuida en el Perú? Evidencia sobre uso del tiempo, trabajo de cuidados y desigualdades de género a partir de la ENUT 2024'. Más del 70% de ese valor es aportado por mujeres, lo que convierte a esta actividad en uno de los mayores subsidios silenciosos a la economía nacional, sin reconocimiento salarial, previsional ni político.

La asimetría se vuelve más pronunciada en los hogares con hijos menores de tres años: las mujeres destinan en promedio 6 horas y 6 minutos diarios al cuidado no remunerado, frente a 2 horas y 12 minutos de los hombres. Más revelador aún es el impacto en la trayectoria laboral: tras la llegada de un hijo, la jornada laboral femenina se contrae a 6 horas y 37 minutos, mientras que la masculina se mantiene o incluso se extiende a 9 horas y 12 minutos. Este patrón, documentado también en estudios del Banco Mundial y la OCDE para economías en desarrollo, evidencia que la maternidad funciona como un punto de inflexión estructural que redistribuye tiempo y oportunidades de forma desigual. La brecha no se limita a la edad reproductiva: entre personas con discapacidad, las mujeres dedican 5 horas y 37 minutos diarios a tareas de cuidado, más del doble que los hombres en la misma condición.

Desde la perspectiva de política pública y estrategia organizacional, los datos exponen una falla sistémica con consecuencias directas para el mercado laboral y la productividad. Un segundo análisis, 'Los cuidados en el Perú: mapa de la oferta pública y perfil de las personas que cuidan', identifica doce programas estatales de cuidados con escasa articulación entre sí. La cobertura se concentra en primera infancia —218.942 personas atendidas—, mientras que adultos mayores y personas con discapacidad reciben atención marginal: 1.501 y 479 beneficiarios, respectivamente. Esta distribución no anticipa la transición demográfica en curso: según proyecciones del INEI, Perú duplicará su población de 60 años o más hacia 2050. Para los estrategas corporativos, el mensaje es claro: las políticas de cuidados no son un asunto de responsabilidad social periférica, sino una variable que incide directamente en la retención de talento femenino, la brecha salarial de género y la sostenibilidad del capital humano a largo plazo.