Motos consolidan su expansión en México mientras el mercado automotriz pierde terreno

Dos velocidades distintas definen hoy el panorama de la movilidad motorizada en México. Mientras el segmento de motovehículos acumula 748,598 patentamientos en los primeros diez meses del año —un incremento de 39.1% frente al mismo período del año anterior—, el mercado automotriz registra su peor desempeño mensual del ciclo, con una caída interanual de 12.8% en octubre y apenas 45,965 unidades colocadas. La divergencia no es coyuntural: responde a transformaciones estructurales en los patrones de movilidad urbana y en las decisiones de gasto de los consumidores mexicanos.

En octubre se patentaron 79,497 motovehículos, consolidando una racha de crecimiento mensual sostenido que posiciona al sector para cerrar el año entre 900,000 y 950,000 unidades registradas, cifra que se aproximaría a un máximo histórico para el mercado nacional. El predominio de modelos de 110 cm³ —encabezados por variantes utilitarias que lideran el ranking de unidades por modelo— revela que el motor de esta expansión no es el ocio ni el segmento premium, sino la movilidad funcional: reparto de última milla, desplazamiento cotidiano y alternativas de bajo costo operativo frente al automóvil particular. Según datos del Foro Económico Mundial, la informalización del trabajo urbano y el auge de plataformas de entrega han acelerado en toda América Latina la demanda de vehículos de dos ruedas con perfil utilitario.

En el lado automotriz, la acumulación de 481,852 patentamientos en el año representa una contracción de 12.8% respecto a 2025, en un contexto donde la presión sobre el poder adquisitivo, el encarecimiento del crédito y la incertidumbre macroeconómica han postergado decisiones de compra de alto valor. Para los estrategas del sector, la señal más relevante no es el número absoluto sino la tendencia: cinco meses consecutivos por encima de las 45,000 unidades mensuales sugieren un piso de demanda, pero la recuperación hacia niveles previos dependerá de condiciones financieras más favorables y de una estabilización del tipo de cambio. La temporada alta de motovehículos —octubre a diciembre— añadirá presión comparativa adicional al cierre anual, profundizando el contraste entre ambos segmentos y planteando preguntas estratégicas sobre hacia dónde se redirige el gasto en movilidad personal en México.