La agilidad en los tiempos del cólera
Por Jorge Mauleón, director de Birth Group
Quisiera compartir contigo que, en las últimas semanas, incluso meses, hay una palabra que ha estado resonando en los proyectos internos de la agencia y en la ejecución de los proyectos que desarrollamos a nuestros clientes: Agilidad.
Lo primero que pasa por la mente de quienes la escuchamos: Rapidez.
Para una empresa, la agilidad puede significar la necesidad de reaccionar más rápido e inteligentemente a los cambios constantes en los mercados. Empresas de todo el mundo han identificado el riesgo de no adaptarse al nuevo entorno digital, a los cambios de comportamiento, a los cambios generacionales, y a la velocidad con la que todo esto está ocurriendo. Y por si todo lo anterior no bastaba, aparece un virus que vino a tambalear toda la economía y los planes trazados.
El lector comprenderá que la selección de palabras para el título de este artículo es un homenaje a la obra de García Márquez y que, si bien no es cólera la que nos amenaza hoy día, es una metáfora a los tiempos del coronavirus.
No profundizaré en lo que esta situación ha representado para las empresas e individuos. Se han gastado demasiadas horas en videoconferencias y conversaciones para expresar nuestras frustraciones. En lo que quiero enfocarme es en que esta situación desnudó aún más la urgencia de hacer ajustes en las organizaciones para estar mejor preparados para los cambios inminentes. Vivimos tiempos acelerados y lo único que es seguro: es el cambio.
Una aportación del sector tecnológico (por si no han aportado suficientes), es la filosofía Ágil. Son los ingenieros de Software quienes se dan cuenta de que se invierten grandes esfuerzos para planificar el desarrollo de proyectos, intentando controlar todas las variables que puedan poner en riesgo su éxito, solo para darse cuenta que, al momento de ejecutarlo, siempre ocurren situaciones imprevistas que dan al traste con el plan perfecto.
Adicionalmente, este modelo tradicional de enfocar la gestión de un proyecto presenta otro problema: tienes que esperar a que el plan concluya en su totalidad para ver resultados, y no siempre cumplen las expectativas de todos los interesados, lo que resulta en su abandono o cambios costosos.
La agilidad como filosofía se basa en aceptar los cambios como parte del proceso y te invita a planificar menos y ejecutar más. En las oficinas de Facebook (empresa ágil como una gran mayoría en Silicon Valley), encuentras un letrero en una pared que dice: “Hecho es mejor que perfecto”, una frase que describe de forma excelente algunos aspectos de la agilidad.
Al partir un proyecto en objetivos más cortos y con entregables tangibles, permite establecer “Checkpoints” donde ajustar o re-encaminar un proyecto según lo requiera, y permite un mejor enfoque de los objetivos, así como de todos los recursos de la organización, reduciendo el desperdicio, y agilizando la toma de decisiones.
Otra característica de esta filosofía es la de empoderar a los equipos de trabajo, brindándoles mayor confianza y responsabilidad de los resultados. En Agilidad, los equipos se autogestionan a partir de la claridad de los objetivos, lo que requiere de amplificar el nivel de confianza que una organización debe tener y fomentar en sus colaboradores.
La agilidad es simple en su concepto, pero compleja de implementar, debido a que significa una transformación profunda en la mentalidad, la cultura y los paradigmas de trabajo muy arraigados en las empresas. Sin embargo, con compromiso y la apuesta por la adaptación, los beneficios son mayores.
En sesiones con algunos equipos de trabajo de grandes empresas nacionales y transnacionales, nos han compartido que la reacción de las organizaciones a esta transformación ha sido lenta. Sus colaboradores expresan la urgencia por adoptar estos modelos que ya son tendencia en el mundo corporativo. Los mismos equipos perciben el avance lento de los procesos de toma de decisiones y su frustración de que las cosas simplemente no ocurran.
Lo anterior contrasta con otras empresas que han adoptado esta filosofía y transformado a todos sus equipos de trabajo en esta filosofía, incrementando su capacidad de reacción y adaptabilidad, como el caso de varias empresas del sector financiero como BBVA y Citibanamex, o Walmart, quien impulsa a sus proveedores a integrar procesos ágiles para ser compatibles con sus procesos.
Antes de terminar te comparto unas líneas de una de mis películas favoritas de Disney: El Rey León. En un momento de revelación y transformación, Simba tiene una conversación con Rafiki, su sabio amigo:
Simba: Parece que los tiempos cambian
Rafiki: El cambio es bueno
Simba: Sí, pero NO ES FÁCIL. Hace tiempo sé lo que debo hacer, pero si lo hago tendré que enfrentarme al pasado, y hace tiempo que estoy huyendo de él.
Rafiki: Sí, el pasado puede doler, pero puedes: o huir de él o ¡aprender!
Dejo esa reflexión, y te deseo mucho aprendizaje del pasado y mayor adaptación y agilidad en tu futuro, para que ningún virus o imprevisto ponga en jaque tus proyectos o tu empresa.
