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Del aula al futuro: Cómo Instructure redefine el aprendizaje hacia 2030

Cuando Ryan Lufkin, vicepresidente de Estrategia Académica Global de Instructure, habla sobre el futuro de la educación, no lo hace en términos de algoritmos o datos, sino de personas. “No somos una empresa de tecnología que explora el ámbito educativo; somos una empresa de educación impulsada por la tecnología”, afirma con convicción. Esa frase resume el ADN de una organización que, desde su fundación en 2008, ha transformado la forma en que millones de estudiantes aprenden y miles de instituciones enseñan.

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Canvas LMS es 100% nativo en la nube de Amazon Web Services (AWS).

Con presencia en más de 100 países y una comunidad de dos millones de miembros, Instructure ha convertido su plataforma Canvas LMS en un estándar global. Pero su ambición va más allá de liderar el mercado EdTech: busca construir el ecosistema abierto más confiable para el aprendizaje, desde el aula hasta la vida profesional.

Su estrategia descansa en tres pilares: apertura, innovación con propósito y comunidad. Canvas, su producto insignia, no solo se integra con más de mil socios tecnológicos —desde herramientas de inteligencia artificial hasta plataformas de evaluación y certificación—, sino que permite que cada institución construya su propio entorno de aprendizaje. “Creemos en la libertad de elección”, explica Lufkin. “El futuro no está en un sistema cerrado, sino en la interoperabilidad: en que cada universidad o empresa elija lo que necesita sin perder control, privacidad ni calidad”.

La nube como cimiento del aprendizaje continuo

Canvas LMS es 100% nativo en la nube de Amazon Web Services (AWS), una decisión que no se limita a la estabilidad técnica o al uptime del 99.99%. “La nube nos da agilidad”, señala Lufkin. “Podemos responder en tiempo real a la retroalimentación de los docentes, lanzar mejoras sin interrupciones y garantizar que el aprendizaje nunca se detenga”.

Ryan Lufkin, vicepresidente de Estrategia Académica Global en Instructure.
Ryan Lufkin es el vicepresidente de Estrategia Académica Global en Instructure.

Esa infraestructura también impulsa la inteligencia artificial aplicada al aula: análisis de desempeño, alertas tempranas y retroalimentación personalizada que ayudan a los profesores a enfocar su energía en lo que importa —enseñar—, mientras la tecnología se encarga de lo demás.

Además, Instructure está explorando cómo reducir el costo y la huella ambiental de la IA, una preocupación creciente en un sector donde la innovación tecnológica también debe ser sostenible.

Latinoamérica: innovación con identidad propia

La región latinoamericana ocupa un lugar especial en la estrategia global de Instructure. Instituciones como el Tecnológico de Monterrey, el IPADE y la Universidad Digital de Colombia ya utilizan Canvas no solo como LMS, sino como catalizador de su transformación digital.

“Lo primero que vemos en Latinoamérica es una enorme apertura a la innovación”, dice Lufkin. “Las universidades están listas para dar el salto a la nube, pero también buscan llegar más lejos: conectar zonas rurales, internacionalizarse y preparar a sus estudiantes para nuevas trayectorias profesionales”.

Esa apertura también está dando forma a una nueva cultura del aprendizaje: una que valora los cursos cortos, las microcredenciales y la educación continua. Instructure se ha convertido en un aliado clave para que las instituciones desarrollen esa infraestructura flexible que les permita validar habilidades, generar credenciales digitales y conectar a sus estudiantes con oportunidades reales de empleabilidad.

Del aula al trabajo: la educación sin fronteras

Instructure no solo acompaña a universidades: también se ha convertido en un socio estratégico para la formación corporativa. Canvas se utiliza cada vez más en empresas que buscan medir, escalar y personalizar el aprendizaje de sus colaboradores.

“Las organizaciones pueden crear rutas de aprendizaje tan sofisticadas como las de una universidad, pero con métricas de desempeño directamente ligadas a sus objetivos de negocio”, explica Lufkin.

Esa convergencia entre educación y trabajo define el nuevo horizonte del aprendizaje. Las habilidades ya no se adquieren una sola vez: se actualizan constantemente. Y la tecnología, en este contexto, se convierte en el puente que une ambos mundos.

Una educación más humana en la era digital

La fortaleza de Instructure no está solo en la tecnología, sino en su filosofía: escuchar a los educadores, adaptarse a los contextos locales y mantener un compromiso inquebrantable con la privacidad y la equidad.

En regiones con baja conectividad, la función Canvas Offline permite a los estudiantes acceder a materiales sin conexión. En entornos de alta competencia académica, las universidades de la Ivy League o del Russell Group confían en la estabilidad y apertura de la plataforma. Y en aulas de primaria o empresas multinacionales, la experiencia móvil de Canvas acerca la educación a cualquier dispositivo y en cualquier lugar.

“Queremos que la tecnología derribe barreras, no que las cree”, resume Lufkin.

De cara a 2030, Instructure no busca imponer un modelo único, sino ofrecer las herramientas para que cada institución, docente o estudiante construya su propio camino. En un mundo donde el aprendizaje se ha vuelto un proceso continuo, la empresa apuesta por un principio simple pero poderoso: hacer que enseñar y aprender sea más humano, accesible y relevante que nunca.

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