Liderazgo que abre camino: 19 mujeres reconocidas con el Premio Mujer Tec 2026
Por Giovanni Vargas
La historia de las mujeres en la educación superior ha sido, durante siglos, una historia de conquistas silenciosas. Cada generación ha tenido que abrir puertas que antes parecían inamovibles: primero el acceso al conocimiento, después la posibilidad de investigar, más tarde el derecho a dirigir instituciones, proyectos científicos o empresas tecnológicas.
En ese recorrido, el liderazgo femenino se ha convertido en uno de los motores más dinámicos de transformación social y académica. Bajo esa premisa, el Premio Mujer Tec 2026, otorgado por el Tecnológico de Monterrey, celebró a 19 mujeres cuyas trayectorias reflejan la creciente influencia de las mujeres en los espacios donde se produce conocimiento, innovación y liderazgo empresarial.
Más que una ceremonia de reconocimiento, el encuentro se convirtió en una radiografía de la evolución del liderazgo femenino dentro de una de las universidades más influyentes de América Latina. Investigadoras, emprendedoras, científicas, académicas y líderes sociales compartieron un mismo escenario para mostrar que el talento femenino ya no ocupa un lugar marginal en la academia o en el ecosistema de innovación, sino que forma parte de su núcleo estratégico.
La premiación, realizada en Monterrey, reunió a estudiantes, docentes, directivos y familiares en una ceremonia que, más allá de los discursos formales, funcionó como un espacio de reflexión colectiva sobre el papel de las mujeres en la construcción del conocimiento contemporáneo.
El mensaje central fue claro: el liderazgo femenino no es solo una cuestión de representación; es una fuerza que redefine la manera en que se conciben la ciencia, la tecnología, la salud, la cultura y el emprendimiento.
Un premio que visibiliza trayectorias
El Premio Mujer Tec nació en 2013 por iniciativa de la profesora Lumi Velázquez con el objetivo de reconocer y visibilizar el talento femenino dentro del ecosistema del Tecnológico de Monterrey, que incluye también a TecSalud y Tecmilenio.
Lo que comenzó como un esfuerzo institucional por reconocer la contribución de las mujeres dentro de la comunidad universitaria ha evolucionado hasta convertirse en una plataforma de reconocimiento con impacto regional.
En catorce ediciones, 275 mujeres han sido distinguidas por sus aportaciones en áreas tan diversas como investigación científica, liderazgo institucional, innovación social, emprendimiento o desarrollo cultural.
La edición 2026 reafirmó ese espíritu.
Cada categoría refleja no solo la diversidad de disciplinas en las que participan las mujeres dentro de la universidad, sino también la amplitud de su influencia en la sociedad. Desde científicas que trabajan en soluciones climáticas hasta especialistas en inteligencia artificial, líderes comunitarias, emprendedoras y profesionales de la salud, las galardonadas representan distintas formas de liderazgo que comparten un mismo propósito: transformar su entorno.
Sor Juana como símbolo
La ceremonia inició con la lectura de fragmentos de “Respuesta a Sor Filotea de la Cruz”, el célebre texto de Sor Juana Inés de la Cruz en el que la escritora novohispana defendió el derecho de las mujeres al conocimiento.
La elección del texto no fue casual.
En el siglo XVII, Sor Juana defendía la idea de que el acceso al saber debía ser universal y que las mujeres tenían la misma capacidad intelectual que los hombres para participar en la vida académica.
Tres siglos después, ese mensaje sigue siendo vigente.
La lectura funcionó como un recordatorio de que el liderazgo femenino en la educación superior es parte de una historia más larga de lucha intelectual y social. Cada mujer reconocida en el Premio Mujer Tec es heredera de esa tradición y, al mismo tiempo, protagonista de una nueva etapa en la que las mujeres no solo participan en la producción de conocimiento, sino que también dirigen las agendas científicas y empresariales del futuro.
Tecnología con perspectiva feminista
Entre las galardonadas de esta edición destacó Paola Ricaurte Quijano, reconocida en la categoría Transformación Tecnológica.
Investigadora y referente internacional en el debate sobre inteligencia artificial, Ricaurte ha dedicado su carrera a analizar las implicaciones sociales, éticas y políticas del desarrollo tecnológico.
Su trabajo se centra en un concepto que cada vez adquiere mayor relevancia dentro del debate global sobre innovación: la inteligencia artificial feminista.
Desde esta perspectiva, la tecnología no debe entenderse únicamente como una herramienta técnica, sino como un sistema que refleja las estructuras sociales y culturales de quienes la diseñan.
Durante su intervención, Ricaurte explicó que su investigación busca cuestionar las narrativas dominantes sobre quién desarrolla tecnología y con qué objetivos.
“Desde el proyecto de inteligencia artificial feminista desafiamos la narrativa sobre quién, cómo y dónde se puede desarrollar tecnología. Creamos condiciones para que mujeres y comunidades históricamente excluidas desarrollen tecnologías en sus propios términos, inspiradas en el cuidado y no en el extractivismo”, afirmó.
Su trayectoria ha trascendido el ámbito académico.
En 2025 fue incluida en la lista TIME100 AI, que reconoce a las personas más influyentes del mundo en el desarrollo y la gobernanza de la inteligencia artificial. Este reconocimiento internacional ha consolidado su trabajo como una referencia dentro de la discusión global sobre ética tecnológica.
El premio otorgado por el Tecnológico de Monterrey no solo reconoce su contribución científica, sino también su capacidad para impulsar una visión más inclusiva de la innovación tecnológica.
Liderazgo con vocación humana
Otra de las historias que resonaron durante la ceremonia fue la de Ana María Espinosa Salas, reconocida en la categoría Historias que inspiran.
Su trayectoria de más de cuatro décadas en el ámbito de la enfermería refleja una dimensión del liderazgo femenino que a menudo permanece invisible: el cuidado.
Durante la pandemia de COVID-19, el personal de enfermería desempeñó un papel central en los sistemas de salud de todo el mundo. Sin embargo, su contribución rara vez ha recibido el mismo nivel de reconocimiento que otras áreas de la medicina.
Espinosa Salas aprovechó su intervención para recordar ese momento histórico y reivindicar el valor humano de la profesión.
“Este premio no es a una persona sino a una vocación que durante cuarenta años ha guiado mi vida. En los momentos más difíciles confirmamos que la tecnología es nuestra herramienta, pero la compasión es nuestra esencia”, expresó.
Su mensaje recordó que el liderazgo femenino en la salud no solo se mide en avances científicos o innovación médica, sino también en la capacidad de sostener sistemas de cuidado que permiten a las sociedades enfrentar crisis sanitarias.
Educación para transformar la sociedad
Durante la ceremonia, David Garza Salazar, presidente ejecutivo del grupo educativo Tecnológico de Monterrey, destacó que el reconocimiento tiene un objetivo que va más allá de celebrar logros individuales.
El propósito es inspirar a nuevas generaciones de estudiantes a construir sociedades más equitativas.
“Queremos transformar la vida de las personas y las comunidades a través de la educación. En una época marcada por la inteligencia artificial y la tecnología, lo más relevante seguirá siendo aquello que nos hace humanos”, señaló.
Garza subrayó además los avances institucionales en materia de igualdad de género dentro del grupo educativo.
En 2018, las mujeres ocupaban apenas 18% de los cargos directivos dentro de la institución. Hoy representan 38%, una cifra que acerca a la universidad a su meta de alcanzar el 40% de liderazgo femenino para 2030.
Más allá de los números, el cambio refleja una transformación cultural dentro de la educación superior mexicana, donde cada vez más mujeres asumen posiciones estratégicas en la toma de decisiones académicas.
La igualdad aún es una tarea pendiente
La vicepresidenta de Inclusión, Integridad y Cumplimiento del Tecnológico de Monterrey, Jessica González de Cosío, recordó que el liderazgo femenino se extiende a prácticamente todos los ámbitos del desarrollo social.
Sin embargo, advirtió que muchas de estas contribuciones continúan siendo invisibles o subvaloradas.
“El liderazgo de las mujeres está presente en la academia, la innovación social, la gestión institucional y la formación de nuevas generaciones. Sin embargo, muchas de estas contribuciones siguen sin reconocerse en condiciones de plena igualdad”, afirmó.
Su reflexión apuntó a uno de los desafíos persistentes dentro del sistema académico global: la brecha de género en posiciones de liderazgo, financiamiento para investigación y reconocimiento institucional.
Eventos como el Premio Mujer Tec buscan precisamente contribuir a cerrar esa brecha al visibilizar trayectorias que de otra manera podrían permanecer fuera del radar público.
La fuerza simbólica de la presea
Las galardonadas recibieron la presea Mulliere Amet, una expresión latina que puede traducirse como “mujer retadora”.
El diseño del reconocimiento está inspirado en la escultura Fearless Girl, creada por la artista Kristen Visbal, que se convirtió en un símbolo internacional del empoderamiento femenino cuando fue instalada frente al toro de Wall Street en Nueva York.
La figura de la niña que enfrenta al poderoso toro representa la determinación de las mujeres para ocupar espacios de liderazgo en estructuras que históricamente limitaron su participación.
Al adoptar ese símbolo, el Premio Mujer Tec envía un mensaje claro: el liderazgo femenino no es una concesión, sino una conquista construida a través del talento, la perseverancia y la innovación.
Mujeres que transforman disciplinas
Las 19 galardonadas de la edición 2026 representan la diversidad de disciplinas que hoy integran el liderazgo femenino dentro del Tecnológico de Monterrey.
En Arte y Gestión Cultural fueron reconocidas Sac Nicté Guevara Calderón, Georgina González Mendívil y Wendy Juárez Melo, quienes han impulsado proyectos culturales que vinculan creatividad, identidad y desarrollo comunitario.
En Ciudadanía con Perspectiva de Género se distinguió el trabajo de Abril Torres Sánchez y Laria Lara Guerrero, cuyas iniciativas promueven una participación social más equitativa y fortalecen el debate público sobre igualdad.
El Deporte y la Gestión Deportiva también tuvo presencia en el reconocimiento, con los premios otorgados a Aixa Benítez Cruz y Karen Panecatl Urquiza, quienes han impulsado programas que promueven el liderazgo femenino dentro del ámbito deportivo.
En Emprendimiento, las galardonadas Marla Paola Silvas Treviño y Claudia Medellín Ybinarriaga representan una nueva generación de mujeres que combinan innovación empresarial con impacto social.
La categoría Transformación Tecnológica reconoció a Biniza Vázquez Moreno y Paola Ricaurte Quijano, cuyas investigaciones exploran el potencial de la tecnología para generar cambios sociales profundos.
En Ciencias, el premio fue otorgado a Ana María Pinilla Torres, mientras que en Salud y Bienestar se distinguió la trayectoria de Cecilia Britton Robles.
El reconocimiento al Liderazgo Transformador fue para Vanessa Payán López, y en Medio Ambiente se premió a Karina Guadalupe Coronado, Blanca Brambila Pérez y Rossana Bonasia, quienes desarrollan soluciones para enfrentar los desafíos climáticos.
Finalmente, la categoría Historias que inspiran distinguió a Ana María Espinosa Salas, mientras que el Premio Pionera Lumi Velázquez, otorgado de manera póstuma, reconoció la trayectoria de la pedagoga Martha Beatriz Casarini Ratto, una figura clave en la formación académica y el pensamiento educativo dentro del Tecnológico de Monterrey.
Un liderazgo que transforma el conocimiento
Las historias reunidas en el Premio Mujer Tec muestran una característica común: el liderazgo femenino suele surgir de la intersección entre excelencia profesional y compromiso social.
Muchas de las galardonadas no solo han destacado en sus respectivas disciplinas, sino que también han impulsado cambios estructurales dentro de sus campos de trabajo.
Investigadoras que incorporan perspectivas de género en el desarrollo tecnológico, científicas que diseñan soluciones ambientales, emprendedoras que desarrollan modelos de negocio con impacto social o profesionales de la salud que transforman los sistemas de cuidado.
Cada historia representa una forma distinta de liderazgo, pero todas comparten una visión de largo plazo sobre el papel del conocimiento en la transformación social.
Un premio que documenta el cambio
Con el paso de los años, el Premio Mujer Tec ha evolucionado de una ceremonia institucional a un espacio que documenta la transformación del liderazgo femenino dentro de la educación superior.
La diversidad de disciplinas representadas en cada edición refleja una realidad cada vez más evidente: las mujeres no solo participan en la generación de conocimiento, sino que también están redefiniendo las agendas científicas, tecnológicas y empresariales.
Ese cambio tiene implicaciones profundas.
La presencia creciente de mujeres en espacios de liderazgo académico contribuye a ampliar las perspectivas desde las cuales se producen investigaciones, se diseñan políticas educativas o se desarrollan tecnologías.
En otras palabras, el liderazgo femenino no solo transforma instituciones; también transforma el conocimiento mismo.
Abrir camino para las nuevas generaciones
Al cierre de la ceremonia, el Tecnológico de Monterrey anunció la apertura de la convocatoria para la edición número quince del Premio Mujer Tec, que se celebrará en 2027.
El objetivo es continuar reconociendo trayectorias que no solo destacan por sus logros individuales, sino también por su capacidad para inspirar a las generaciones que vienen detrás.
En un momento histórico en el que la ciencia, la tecnología y la innovación redefinen el futuro de las sociedades, el liderazgo femenino emerge como una de las fuerzas más dinámicas dentro de la educación superior.
Las 19 mujeres reconocidas en el Premio Mujer Tec 2026 no solo representan historias personales de éxito.
Representan también un cambio cultural profundo: el reconocimiento de que el talento, la inteligencia y la capacidad de liderazgo no tienen género, pero sí necesitan espacios de visibilidad.
Y en ese proceso, cada premio, cada historia y cada trayectoria reconocida contribuyen a abrir nuevas puertas para las mujeres que construirán el conocimiento del mañana.
