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Gruma y la soberanía alimentaria: cómo el maíz del centro-sur fortalece al campo y a la industria nacional

Por Roberto Redy, periodista especializado en investigación

La volatilidad de los mercados internacionales, el cambio climático y la presión sobre las cadenas de suministro de alimentos, la soberanía alimentaria ha dejado de ser un concepto aspiracional para convertirse en una prioridad estratégica. En ese escenario, Grupo Maseca (Gruma) emerge como un actor clave en la región Centro-Sur de México, al articular productividad agrícola, sustentabilidad y desarrollo económico local con una visión de largo plazo.

 

Gruma
Gruma impulsa la producción nacional de maíz blanco para consumo humano en nueve estados del país.

A través de acciones alineadas con el programa federal “Cosechando Soberanía”, Gruma impulsa la producción nacional de maíz blanco para consumo humano en nueve estados del país: Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Chiapas, Veracruz, Morelos, Oaxaca, Tlaxcala e Hidalgo. El alcance no es menor: 858 pequeños y medianos productores han sido impactados mediante 1,696 horas de capacitación especializada, con el objetivo de elevar la productividad, mejorar la calidad del grano y fortalecer la resiliencia del campo mexicano.

Capacitación como palanca de transformación

Uno de los principales diferenciadores de esta iniciativa es su enfoque técnico y formativo. Lejos de apoyos asistenciales de corto plazo, Gruma ha apostado por la transferencia de conocimiento como motor de cambio estructural. Las capacitaciones incluyen prácticas agrícolas sustentables -como fertilización eficiente, manejo de plagas y manejo de rastrojo- así como agricultura de conservación, enfocada en la calidad del grano y el uso de sembradoras manuales.

Este enfoque tiene un impacto directo en la productividad. En el Altiplano, que abarca Morelos, Oaxaca, Tlaxcala e Hidalgo, se impartieron 668 horas de capacitación a 344 productores que trabajan 1,410 hectáreas, con rendimientos proyectados de 6.5 toneladas por hectárea, lo que se traduce en un volumen estimado de 9,345 toneladas de maíz. En el Sur, particularmente en Chiapas y Veracruz, los rendimientos proyectados alcanzan 7 toneladas por hectárea, una cifra relevante para productores de pequeña y mediana escala.

Integración productiva: del campo a la industria

Otro elemento estratégico del programa es la integración de productores a la cadena de suministro de Gruma. Como resultado de estas acciones, la empresa se encuentra en proceso de incorporar a productores beneficiados como nuevos proveedores, privilegiando la compra de su maíz. En Chiapas y Veracruz, por ejemplo, ya hay cinco nuevos proveedores en proceso de alta para Maseca.

Este modelo genera un doble beneficio: para los productores, significa certidumbre comercial y mejores condiciones de mercado; para Gruma, implica fortalecer el abasto nacional de maíz blanco, reducir riesgos asociados a la dependencia externa y consolidar una cadena de valor más sostenible y trazable.

Un liderazgo con visión sistémica

La fortaleza de Gruma como líder no radica únicamente en su escala o presencia internacional, sino en su capacidad para alinear intereses públicos y privados. Al vincularse con el programa “Cosechando Soberanía”, la empresa se suma a una estrategia que contempla créditos accesibles, seguros agropecuarios, precios de garantía y mecanismos de comercialización, amplificando el impacto de las políticas públicas.

En la Península de Yucatán, por ejemplo, además de 376 horas de capacitación a 188 productores, Gruma ha facilitado la vinculación con proveedores locales, autoridades ejidales y la Secretaría de Agricultura (Sader), fortaleciendo el tejido institucional y comunitario alrededor del maíz.

El valor agregado: soberanía con impacto medible

El valor agregado de esta información es claro: demuestra que la soberanía alimentaria puede construirse con datos, resultados y modelos replicables. No se trata solo de producir más maíz, sino de hacerlo de manera sustentable, con mejores rendimientos, integración comercial y desarrollo regional.

Con estas acciones en la región Centro-Sur, Gruma no solo reafirma su compromiso con el campo mexicano, sino que posiciona al sector agroindustrial como un aliado estratégico para garantizar el abasto de alimentos, fortalecer economías locales y avanzar hacia un modelo de desarrollo más equilibrado. En tiempos de incertidumbre global, la apuesta por el maíz nacional se convierte también en una apuesta por la estabilidad y el futuro del país.

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