IA y digitalización aceleran la identificación de especies vegetales en riesgo de extinción
Botánicos de los Jardines Botánicos Reales de Kew advierten que aproximadamente el 40% de las 70,000 especies de plantas evaluadas se encuentran en riesgo de extinción, mientras que otras 330,000 aún no han sido analizadas. A ese ritmo, potenciales nuevos medicamentos y cultivos sostenibles podrían desaparecer antes de ser siquiera descubiertos. La situación es aún más crítica para los hongos: el 90% de sus estimadas 2 millones de especies permanece desconocido para la ciencia, y menos del 1% de las especies conocidas ha sido evaluado por riesgo de extinción.
Frente a este escenario, la inteligencia artificial y la digitalización masiva de colecciones científicas están emergiendo como herramientas clave para acelerar la identificación y protección de la biodiversidad. Modelos de IA entrenados para reconocer rasgos microscópicos en plantas como juncos y musgos de turba están logrando identificaciones más precisas que especialistas humanos en ciertos casos, según el Prof. Alexandre Antonelli, director ejecutivo de ciencia en RBG Kew. Además, la digitalización de especímenes históricos —incluyendo colecciones de hasta 180 años de antigüedad— está abriendo lo que los investigadores describen como una 'mina de oro genómica', con datos que antes eran inaccesibles para la comunidad científica global.
Entorno destaca que este fenómeno tiene implicaciones directas para el sur global, donde se concentran algunos de los puntos críticos de biodiversidad más importantes del planeta. La digitalización de 37,000 especímenes físicos en Madagascar, por ejemplo, ha permitido desbloquear siglos de conocimiento botánico que permanecía confinado en archivos físicos. RBG Kew ha completado ya la digitalización de sus 7.4 millones de especímenes —incluidos los recolectados por Charles Darwin—, lo que facilita la colaboración internacional y democratiza el acceso a información científica estratégica. Para líderes empresariales e inversores en sectores como farmacéutica, agroindustria y biotecnología, esta aceleración en el mapeo de la biodiversidad representa una ventana de oportunidad concreta: las especies identificadas hoy podrían ser la base de los medicamentos y cultivos sostenibles de la próxima década.