Strait of Hormuz reopening may take weeks to ease shipping backlog and oil pressure

Semanas, no días, es el horizonte realista que la industria naviera y los mercados energéticos deben anticipar tras el acuerdo que abre el Estrecho de Ormuz después de casi cuatro meses de conflicto entre Estados Unidos e Irán. Aunque los precios del petróleo reaccionaron inicialmente a la baja —cayendo por debajo de los 80 dólares por barril— ante la noticia del memorándum de entendimiento firmado entre ambas naciones, los expertos advierten que la restauración física del suministro al mercado tomará considerablemente más tiempo del que los traders anticipan.
El acuerdo contempla la reapertura total del Estrecho sin cobro de peajes por parte de Irán durante al menos 60 días, pero los operadores, autoridades portuarias y empresas energéticas del Golfo Pérsico permanecen en compás de espera ante preguntas logísticas y de seguridad sin resolver. Según datos de Lloyd's List Intelligence, el Estrecho registraba entre 650 y 770 tránsitos semanales de buques de carga antes del conflicto —equivalentes a entre 90 y 110 cruces diarios en ambas direcciones—. Kpler estima que 118 buques tanqueros permanecen varados en el Golfo Pérsico, y proyecta que despejar ese rezago podría tomar entre 10 y 15 días, aunque advierte que ese primer impulso sería "puramente mecánico", sin reflejar una recuperación real del volumen de tránsito. Para los estrategas corporativos con exposición a cadenas de suministro en la región, esto implica que las disrupciones en precios de materias primas y tiempos de entrega continuarán en el corto plazo, independientemente de los acuerdos políticos.
Más allá del rezago operativo, la reactivación del corredor marítimo enfrenta tres cuellos de botella estructurales: la certificación de corredores de tránsito seguros por parte de fuerzas navales, la reincorporación de aseguradoras de riesgo de guerra —sin cuya cobertura los buques no se mueven— y la coordinación entre Omán, los Emiratos Árabes Unidos e Irán para establecer carriles, sistemas de convoy y ventanas de tránsito. La presencia potencial de minas es el factor más crítico: expertos como Nikos Petrakakos, director general de Tufton, señalan que hasta que no haya certeza total sobre su ausencia, el proceso será lento y podría extenderse varias semanas. Adam Sharpe, vicepresidente editorial de Lloyd's List Intelligence, apunta al Mar Rojo como referente: muchos operadores se mantuvieron cautelosos incluso después de señales de desescalada con los hutíes, sin pruebas sostenidas de seguridad. Para los mercados energéticos globales y las empresas con operaciones en el Golfo, el escenario más probable es una normalización gradual que podría extenderse de semanas a meses, con primas de seguro elevadas y priorización de acceso para buques tanqueros y transportadores de GNL sobre carga general. Entorno seguirá monitoreando la evolución de este corredor estratégico y sus implicaciones para los mercados de commodities y logística global.", "links_preserved": [] }
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