NEO
Internacionales

Caída de OPI en Corea del Sur: cómo los Chaebol frenan la diversificación bursátil

La concentración de poder en los grandes conglomerados familiares y un régimen fiscal adverso limitan el surgimiento de nuevas empresas en el mercado de valores surcoreano, generando señales de alerta para inversores y estrategas globales.

Redaccion E30·25/6/2026
Compartir:LinkedInXWhatsAppFacebook
Caída de OPI en Corea del Sur: cómo los Chaebol frenan la diversificación bursátil

Corea del Sur enfrenta una contracción significativa en su actividad de Ofertas Públicas Iniciales (OPI) que pone en evidencia tensiones estructurales profundas en su modelo de desarrollo corporativo. Hasta principios de junio del año en curso, el país registró apenas 15 nuevas cotizaciones con ingresos aproximados de 700 millones de dólares, una cifra que contrasta drásticamente con el promedio histórico de 80 nuevas cotizaciones anuales entre 2020 y 2025, período en el que se generaban alrededor de 8,000 millones de dólares. Para dimensionar el rezago: Malasia, una economía considerablemente menor, casi duplica actualmente los ingresos por nuevas cotizaciones del mercado surcoreano.

Detrás de esta desaceleración opera una variable estructural de largo aliento: los Chaebol, los grandes conglomerados de control familiar que fueron motor del milagro industrial surcoreano, concentran hoy cerca del 70% de la capitalización bursátil del país. Samsung, SK, Hyundai Motor, LG y HD Hyundai dominan el panorama de tal manera que el espacio para nuevas empresas independientes se reduce considerablemente. A esto se suma un régimen fiscal que actúa como desincentivo para la transparencia corporativa: el impuesto de sucesiones del 50% sobre patrimonios superiores a los 3,000 millones de wones (aproximadamente 2 millones de dólares) empuja a los conglomerados a mantener bajas sus valoraciones y su flotación libre en bolsa, perpetuando el llamado "descuento de Corea", fenómeno por el cual las acciones surcoreanas se negocian sistemáticamente por debajo de sus pares internacionales. Ante este escenario, el gobierno lanzó en 2024 la "Iniciativa de aumento de valor corporativo" y promovió enmiendas a la Ley Comercial orientadas a fortalecer la protección de accionistas minoritarios y mejorar los estándares de gobernanza.

Paradójicamente, el índice Kospi figura entre los de mejor desempeño global en el período reciente, habiendo más que duplicado su valor. Sin embargo, este dato coexiste con una realidad incómoda: con aproximadamente 2,700 empresas cotizadas, Corea del Sur tiene un mercado numéricamente denso pero con una capitalización total considerablemente inferior a la de economías comparables. La Bolsa de Corea ha respondido con medidas concretas, entre ellas la prohibición de cotizaciones de empresas matriz-subsidiaria —esquema que diluía el valor de las matrices y perjudicaba a los accionistas minoritarios— y el plan de deslistar cerca de 300 empresas insolventes en el corto plazo. Para los fondos de capital de riesgo y los inversores de salida, el entorno se vuelve más selectivo: las valoraciones de empresas matrices han aumentado, pero el ecosistema de recaudación se estrecha. La señal que emerge para estrategas e inversores globales es clara: los mercados emergentes con alta concentración corporativa y marcos fiscales desincentivadores enfrentan un techo estructural que las reformas de gobernanza, por sí solas, difícilmente pueden derribar sin transformaciones más profundas en la arquitectura del poder empresarial.

Sigue leyendo