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El SAT quería hacer más fácil pagar impuestos: cuatro años después, creó el régimen simplificado más exitoso de su historia

Redaccion E30·30/6/2026
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El SAT quería hacer más fácil pagar impuestos: cuatro años después, creó el régimen simplificado más exitoso de su historia

El SAT busca facilitar el pago de impuestos: cuatro años después, el régimen simplificado más exitoso de su historia

La formalización de millones de pequeños negocios ha sido un desafío constante para el sistema tributario en México. A lo largo de las décadas, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha implementado diversas estrategias para reducir la carga administrativa y hacer más atractivo el pago de impuestos para quienes trabajan por cuenta propia o gestionan microempresas. Sin embargo, los resultados han sido limitados.

Cuatro años después de su implementación, el Régimen Simplificado de Confianza (Resico) ha transformado este panorama. Con más de 4.4 millones de contribuyentes inscritos, este esquema se posiciona como el régimen simplificado de mayor adopción en la historia del SAT, lo que refleja un cambio significativo en la relación entre los contribuyentes y el sistema fiscal.

El crecimiento del Resico también abre la puerta a una discusión más amplia sobre la informalidad en el país. A pesar de que millones de personas han optado por este modelo debido a sus tasas reducidas y procesos de declaración más sencillos, existen aún obstáculos que limitan el avance en la reducción de la economía informal.

Al cierre de abril de 2026, el Resico alcanzó la impresionante cifra de 4.4 millones de contribuyentes, una cantidad que se aproxima a la población total de Panamá, estimada en 4.6 millones de habitantes. Este logro supera a programas anteriores como el Régimen de Pequeños Contribuyentes (Repeco), que operó entre 2010 y 2013 con 3.8 millones de inscritos, y el Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), que alcanzó 3.5 millones de contribuyentes antes de coexistir con el Resico.

El objetivo principal del Resico es simplificar el cumplimiento fiscal para personas físicas con actividades empresariales, servicios profesionales, arrendamiento o actividades del sector primario, siempre que sus ingresos anuales no superen los 3.5 millones de pesos.

Entre los atractivos del Resico se encuentra su esquema de tributación, que establece un Impuesto Sobre la Renta (ISR) de entre 1% y 2% sobre los ingresos, además de un proceso de declaración simplificado en comparación con otros esquemas fiscales. Esto lo convierte en una alternativa más accesible para pequeños contribuyentes, ya que un trabajador asalariado puede enfrentar tasas efectivas de entre 28% y 32%.

Sin embargo, el régimen también impone la obligación de cobrar, retener y enterar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) de 16%. Esta condición ha generado resistencia entre algunos prestadores de servicios, quienes prefieren evitar la emisión de facturas para no tener que pagar dicho impuesto. Esta situación puede restar efectividad al incentivo de abandonar la informalidad.

A pesar del aumento en el número de inscritos, el impacto sobre la economía informal ha sido moderado. La tasa de informalidad en el país se redujo de 59.5% en 2010 a 54.8% en abril de 2026. En el periodo del Resico, la disminución ha sido mínima, pasando del 55.2% en el primer trimestre de 2022 al 54.8% en el mismo periodo de 2026.

Además, la Secretaría de Hacienda y el SAT no desglosan públicamente la recaudación específica de este régimen por ISR e IVA. Sin embargo, se reportan las renuncias recaudatorias, es decir, el monto que el gobierno deja de percibir por los incentivos fiscales. Para 2025, se estimaron en 2,654 millones de pesos, cifra que aumentó a 2,819 millones para 2026.

El Resico se presenta como una herramienta clave para fomentar la formalización de pequeños negocios en México, pero su éxito a largo plazo dependerá de la capacidad del sistema tributario para abordar los desafíos que aún persisten en la economía informal.

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