Comerciantes del Centro Histórico de la Ciudad de México reportan un incremento significativo en la demanda de útiles escolares conforme se aproxima el inicio del ciclo lectivo. Las calles Moneda, Mesones y Regina han experimentado una afluencia notable de padres de familia que buscan completar sus listas de compra antes de que comiencen las clases, generando un movimiento económico importante en estas zonas comerciales tradicionales.

Esta concentración de demanda refleja un patrón estacional que ha caracterizado al comercio minorista mexicano durante décadas. Los vendedores de la zona reportan que los consumidores están adquiriendo desde paquetes de papel hasta cuadernos profesionales, mochilas y uniformes. El gasto promedio por familia oscila entre 500 y 3,000 pesos, con variaciones significativas según el nivel educativo de los hijos. Las familias con estudiantes en secundaria tienden a invertir montos mayores debido a la mayor cantidad de materiales requeridos, incluyendo múltiples libretas, calculadoras y materiales complementarios.

Esta dinámica de compra concentrada plantea interrogantes sobre la estructura del comercio minorista en México y su capacidad para adaptarse a patrones de demanda cada vez más fragmentados. Aunque el Centro Histórico mantiene su relevancia como centro de distribución de útiles escolares, la creciente presencia del comercio electrónico y las grandes cadenas minoristas sugiere una transformación gradual en los hábitos de consumo de las familias mexicanas. Los comerciantes tradicionales de la zona enfrentan el desafío de mantener su competitividad mediante precios accesibles y disponibilidad de productos, factores que continúan siendo determinantes en decisiones de compra de segmentos de población de ingresos medios y bajos.