Vehículos eléctricos de manufactura nacional están siendo sometidos a rigurosas evaluaciones en laboratorios especializados para determinar su viabilidad en el mercado de movilidad de última milla. En centros de investigación como el Laboratorio de Tren Motriz, especialistas emplean dinamómetros de chasis para analizar el rendimiento en diversas condiciones operativas, con análisis que incluyen pruebas con y sin carga, a velocidades constantes y variables, así como en diferentes pendientes.
Las evaluaciones trascienden la simple medición del motor. Los expertos realizan pruebas de abuso que llevan a los vehículos a sus límites máximos, aplicando corrientes parásitas para generar resistencia al movimiento. Mediante estos equipos se miden variables críticas como potencia, torque y revoluciones por minuto, lo que facilita la comparación entre la información del tablero y los registros obtenidos mediante software especializado. Este enfoque integral permite conocer las capacidades y el desempeño real de las unidades de transporte bajo escenarios extremos, información fundamental para validar la competitividad de la producción nacional en el segmento de electromovilidad.
Especialistas que han probado estos vehículos en circuitos de prueba han destacado características positivas en su operación real: funcionamiento silencioso, maniobrabilidad, capacidad de carga y espacios interiores. Estos resultados son cruciales en un contexto donde la movilidad urbana sostenible se ha convertido en prioridad estratégica para los tomadores de decisiones en México. La eficiencia energética y el desempeño bajo diferentes escenarios operativos son determinantes para la adopción masiva de vehículos eléctricos, especialmente en segmentos de transporte urbano donde la manufactura local busca consolidar su posición competitiva frente a importaciones.



