Mercados cambiarios en América Latina enfrentan un período de consolidación tras ciclos de mayor volatilidad. En el caso específico del peso mexicano, la volatilidad actual se sitúa en 2.91%, significativamente inferior al promedio histórico de 7.32%, señalando una fase de relativa estabilidad que contrasta con movimientos más pronunciados registrados en meses previos.
Tres variables críticas definirán la trayectoria del tipo de cambio hacia 2026. Primero, el flujo de inversiones vinculadas al nearshoring, que busca relocalizarse desde Asia hacia América del Norte, generando presión de demanda sobre activos regionales. Segundo, la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuyas condiciones impactarán directamente en la competitividad y atracción de capital. Tercero, las políticas arancelarias estadounidenses, que introducen incertidumbre sobre los márgenes de ganancia de exportadores mexicanos. De manera complementaria, una posible flexibilización de tasas de interés por parte de la Reserva Federal hacia finales de 2025 y durante 2026 podría debilitar al dólar a nivel global, creando condiciones favorables para monedas emergentes.
Proyecciones de instituciones financieras muestran convergencia parcial en escenarios. La Secretaría de Hacienda estima una cotización de 19.70 pesos por dólar para finales de 2026, mientras que Banorte la proyecta en 19.30. Analistas consultados por el Banco de México sugieren un rango entre 20.00 y 20.50, y Citi México estima entre 19.50 y 20.20. Todas estas proyecciones se sitúan dentro del rango histórico de la última década, que oscila entre 16.00 y 22.00 pesos, indicando que los escenarios esperados no contemplan movimientos extremos.
En el contexto macroeconómico más amplio, se proyecta un crecimiento del PIB nacional entre 1.15% y 1.4% para el próximo período, tras una fase de menor dinamismo económico. Posicionalmente, el peso mexicano ocupa el decimoquinto lugar en volumen de transacciones globales y lidera en América Latina, situándose solo detrás de las monedas estadounidense y canadiense en el continente. Su código internacional es MXN desde 1993, y circula en denominaciones de 1, 5, 10 y 20 pesos en monedas, además de billetes de 20, 50, 100, 200, 500 y 1,000 pesos. Esta posición de relevancia regional subraya la importancia de monitorear sus movimientos como indicador de estabilidad macroeconómica en Latinoamérica.



