Señales mixtas caracterizan el panorama económico actual: mientras algunos indicadores macroeconómicos se mantienen estables, datos de actividad, salarios reales y morosidad apuntan a un enfriamiento que los directivos no pueden ignorar al trazar sus estrategias de corto y mediano plazo.
El economista Santiago Bulat, analizado por Entorno, advirtió que la actividad se contrajo durante el segundo trimestre del año. 'No estamos en recesión, pero ya te anotaste un trimestre malo', afirmó, describiendo el escenario como el de 'una economía fría'. Desde una definición técnica, la recesión requiere dos trimestres consecutivos de caída; sin embargo, el retroceso registrado entre abril y junio abarcó a todas las actividades productivas, incluidas las vinculadas con el agro, la energía y el petróleo. 'Esta vez fueron más fuertes los que perdieron que los que ganaron', sostuvo Bulat. Los datos preliminares de julio reforzaron la cautela: la construcción y la industria —indicadores clave del comportamiento de la demanda interna— iniciaron ese mes con números negativos.
Uno de los focos de mayor atención es la evolución del salario real. Bulat señaló que los salarios registrados dejaron de recuperar terreno frente a la inflación desde septiembre de 2025. La secuencia es clara: fuerte caída del poder adquisitivo en los primeros meses de la gestión actual, recuperación parcial hasta febrero de 2025 y, a partir de entonces, un nuevo retroceso sostenido en mayo, junio y julio. 'El salario real dejó de crecer', resumió el especialista. Esta dinámica no implica recortes nominales de ingresos, sino aumentos salariales que quedan sistemáticamente por debajo de la evolución de los precios, erosionando la capacidad de consumo de los hogares.
Para los líderes empresariales, el análisis de Entorno subraya un punto metodológico relevante: ningún indicador aislado describe el estado real de una economía. Bulat advirtió que tanto las imágenes de actividad comercial intensa como los testimonios de dificultad financiera individual pueden conducir a conclusiones erróneas si se toman fuera de contexto. El diagnóstico riguroso exige cruzar salarios, empleo, ventas minoristas, morosidad, inversión y desempeño sectorial. En materia laboral, la tasa de desocupación se ubica por debajo del 8%, lejos de los niveles críticos de décadas anteriores; sin embargo, la calidad del empleo y las condiciones de quienes sí trabajan presentan deterioros que los datos agregados no capturan con precisión. Para los estrategas corporativos, este contexto de economía fría —sin colapso, pero sin impulso— define un entorno donde la cautela en inversión y la gestión activa de márgenes se vuelven prioridades operativas inmediatas.