Adoptar un vehículo eléctrico o híbrido enchufable implica una decisión que va más allá de la compra del automóvil: requiere replantear la infraestructura energética del hogar. Con cerca de 80,000 unidades de este tipo incorporadas al parque automotor argentino en un período reciente de seis meses, la pregunta sobre cómo, cuánto cuesta y qué se necesita para cargar en casa se vuelve estratégica tanto para consumidores como para empresas con flotas electrificadas.
Instalar un punto de carga doméstico implica una inversión que puede oscilar entre USD 650 y USD 950 para el cargador, entre USD 200 y USD 300 para el cable, y entre USD 500 y USD 650 para la instalación eléctrica, según las condiciones del inmueble. El costo total ronda los USD 1,350, aunque algunos fabricantes incluyen el equipo con la compra del vehículo. La diferencia en costos operativos es significativa: cargar una batería de 50 kWh en un punto público puede costar entre $35,000 y $40,000 pesos argentinos, mientras que hacerlo en casa reduce ese gasto a entre $10,000 y $12,000, dependiendo de la tarifa eléctrica contratada. Esta brecha convierte la infraestructura doméstica en un factor determinante del costo total de propiedad del vehículo.
Comprender los conceptos técnicos básicos es indispensable para tomar decisiones informadas. Los kilovatios (kW) indican la potencia del cargador —es decir, qué tan rápido puede transferir energía—, mientras que los kilovatios-hora (kWh) representan la capacidad de almacenamiento de la batería. Un cargador portátil de hasta 2.2 kW, que puede conectarse a un enchufe convencional, resulta viable para uso ocasional o de emergencia, con un costo de entre USD 270 y USD 450. Los cargadores de corriente alterna son los más comunes para uso doméstico, mientras que los de corriente continua permiten recargas más rápidas, típicamente disponibles en estaciones públicas. Con menos de 400 puntos de recarga públicos disponibles en Argentina, la infraestructura doméstica no es solo una comodidad: es, en la práctica, la columna vertebral del modelo de movilidad eléctrica para la mayoría de los usuarios.