Regulación bancaria elimina comisiones por trámites y tensiona al sector financiero

Presión regulatoria sobre el modelo de ingresos bancarios está ganando terreno en América Latina. En Panamá, la Superintendencia de Bancos ha emitido una normativa que, a partir de 2027, prohibirá a las instituciones financieras cobrar comisiones por una serie de trámites que históricamente han representado una barrera de acceso para los usuarios. La medida abarca operaciones presenciales, gestiones vinculadas a créditos y administración de cuentas bancarias, y ha generado resistencia abierta en el sector.

Entre las disposiciones más relevantes, se prohíbe el cobro por retiros y depósitos en efectivo en cuentas de ahorro o corriente —salvo cuando los montos superen los 10,000 dólares mensuales—, así como por la designación o cambio de beneficiarios y la emisión de confirmaciones de mensajes. También se elimina el cargo por trasladar un crédito hipotecario a otra institución, siempre que hayan transcurrido más de cinco años desde el plazo original acordado. Adicionalmente, los clientes podrán solicitar su historial de pago una vez al año sin costo. El superintendente de Bancos, Milton Ayón Wong, reconoció públicamente que la decisión no fue bien recibida por todas las entidades, aunque subrayó que ciertos cobros desincentivan las visitas presenciales y deterioran la relación con los depositantes.

Para estrategas del sector financiero en México y el resto de Latinoamérica, esta señal regulatoria tiene implicaciones que van más allá de Panamá. Según el Banco Mundial, las comisiones bancarias elevadas figuran entre los principales factores de exclusión financiera en la región, donde cerca del 45% de los adultos aún no tiene acceso pleno a servicios bancarios formales. La tendencia hacia la eliminación de barreras tarifarias, impulsada también por la expansión de fintechs y billeteras digitales, está obligando a la banca tradicional a replantear sus modelos de monetización. Las instituciones que anticipen este cambio —rediseñando su propuesta de valor más allá de los ingresos por comisiones— estarán mejor posicionadas para competir en un entorno donde la transparencia y la experiencia del cliente se consolidan como ventajas competitivas estructurales.