Reglas de origen para hardware de IA: el nuevo frente de tensión comercial en América del Norte

Presiones diplomáticas entre Washington y Ciudad de México están redefiniendo el mapa regulatorio del comercio tecnológico en América del Norte. El gobierno estadounidense ha intensificado negociaciones para que México adopte restricciones sobre el contenido de origen en hardware de inteligencia artificial, apuntando específicamente a componentes fabricados en China. La iniciativa, reportada por el Wall Street Journal, se inscribe en un debate más amplio sobre seguridad económica y control de cadenas de suministro estratégicas.

La propuesta en discusión busca replicar en el sector tecnológico el modelo de reglas de origen que ya opera en la industria automotriz bajo el T-MEC, donde al menos el 75% de los componentes de un vehículo debe provenir de proveedores norteamericanos para acceder a exenciones arancelarias. Aplicar un esquema similar a chips, servidores y equipos de IA implicaría una transformación significativa para México, cuyas exportaciones tecnológicas hacia Estados Unidos han escalado de forma notable: solo en Laredo, Texas —principal puerta de entrada comercial binacional— las importaciones de computadoras pasaron de 6,000 millones de dólares anuales entre 2021 y 2023 a proyecciones de hasta 30,800 millones para 2025. Este crecimiento ha posicionado al hardware tecnológico por encima de la industria automotriz como el principal rubro de exportación mexicana hacia su vecino del norte.

Desde la perspectiva estratégica, el debate refleja una tensión estructural que trasciende lo arancelario: la preocupación de legisladores y agencias de seguridad estadounidenses por la posibilidad de que productos de origen chino ingresen al mercado norteamericano bajo etiquetas de manufactura mexicana. Aunque las negociaciones se encuentran en fase preliminar —sin porcentajes de contenido regional definidos ni calendarios de adaptación establecidos— el marco del T-MEC en revisión ofrece el escenario formal para institucionalizar estas exigencias. Para los estrategas corporativos con operaciones en la región, el momento anticipa una reconfiguración de proveedores y cadenas de valor en uno de los sectores de mayor crecimiento global: según proyecciones de Gartner, el gasto mundial en infraestructura de IA superará los 300,000 millones de dólares antes de 2028, lo que convierte a las reglas de origen tecnológicas en una variable competitiva de primer orden.