Acceso a vivienda propia en México: una meta que se aleja del salario formal
Adquirir una vivienda en la Ciudad de México se ha convertido en una aspiración cada vez más distante para la mayoría de los trabajadores formales e informales. Según datos del Índice de Precios de la Vivienda en México, el precio medio de un inmueble en la capital alcanzó los 4 millones 285 mil 135 pesos durante el segundo trimestre de 2026, cifra que duplica la media nacional de un millón 960 mil 32 pesos. Con un salario base de cotización promedio de 800.86 pesos diarios —equivalente a cerca de 24 mil 360 pesos mensuales— un trabajador afiliado al IMSS tendría que destinar 14.7 años de ingreso íntegro para costear una vivienda. Para quienes operan en la economía informal, con ingresos estimados en 9 mil 935 pesos mensuales, el horizonte se extiende a 36 años, una brecha que expertos en desarrollo urbano califican como estructuralmente insostenible.
Detrás de esta crisis de accesibilidad convergen factores de largo plazo que las políticas públicas no han logrado revertir. La saturación del suelo urbano es uno de los más determinantes: aunque casi la mitad del territorio capitalino se clasifica como rural o área protegida —incluyendo zonas como el Ajusco y el Desierto de los Leones—, la parte urbanizada opera con una densidad que presiona al alza el costo de la tierra y, por extensión, el precio final de la vivienda. A esto se suma el modelo habitacional adoptado en décadas anteriores, que priorizó la construcción masiva en municipios periféricos, alejando a miles de familias de sus centros de trabajo y servicios, e incrementando los costos de traslado y la precariedad cotidiana. Ante la ausencia de opciones formales accesibles, una proporción significativa de la población ha recurrido a la autoconstrucción como vía de facto para resolver sus necesidades habitacionales.
El fenómeno no es exclusivo de la capital, aunque sí más agudo. En Nuevo León, donde el salario promedio mensual es de 22 mil 119 pesos y el precio medio de vivienda ronda los 2 millones 42 mil 664 pesos, el esfuerzo requerido equivale a casi ocho años de salario íntegro. En Jalisco, con ingresos promedio de 19 mil 773 pesos y precios medios de 2 millones 107 mil 232 pesos, el plazo se extiende a 8.9 años. Estos datos revelan que la inaccesibilidad habitacional es una condición sistémica en los principales mercados urbanos del país. Frente a este escenario, especialistas en desarrollo urbano señalan que fortalecer la oferta de renta asequible representa una respuesta de corto plazo más viable que insistir en modelos de propiedad que hoy resultan inalcanzables para la mayoría de los hogares mexicanos.



