Certificaciones forestales bajo escrutinio ante denuncias de tala en bosques primarios

Denuncias presentadas en el marco de la conferencia de la ONU sobre biodiversidad en Ereván, Armenia, han colocado bajo escrutinio las prácticas de gestión forestal en los Cárpatos rumanos, uno de los pocos ecosistemas de bosque virgen templado que persisten en la Unión Europea. Organizaciones ambientalistas han documentado una discrepancia significativa entre los compromisos públicos de sostenibilidad de grandes corporaciones y las actividades que sus proveedores realizan sobre el terreno, en un país que concentra cerca del 60% de los bosques vírgenes templados restantes en la UE.

El epicentro de la controversia es la sierra de Poiana Rusca, donde activistas han registrado lo que describen como una destrucción sistemática de áreas designadas para protección estricta. Este debate expone las limitaciones estructurales de los sistemas de certificación forestal vigentes, en particular el del Consejo de Administración Forestal (FSC), al que se acusa de permitir la extracción de madera en bosques primarios y zonas protegidas. Un informe titulado 'El manual que falta' documenta esta brecha y exige estándares operativos más rigurosos para las empresas que operan en ecosistemas vulnerables. El gobierno rumano, por su parte, ha defendido que las actividades se enmarcan en un plan de tala progresiva vigente desde 1998, con medidas de regeneración natural incluidas.

Los datos estructurales dimensionan la magnitud del problema: desde la caída del comunismo en 1989, Rumanía redujo su superficie forestal de 8.5 millones de hectáreas —equivalentes al 38% del territorio nacional— a entre 6.3 y 6.8 millones, según organismos internacionales. Entre 2001 y 2024, el país perdió aproximadamente 453,000 hectáreas de cobertura boscosa, un 5.7% de la superficie registrada en el año 2000. Para estrategas corporativos e inversores que incorporan criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus decisiones, este caso ilustra un riesgo reputacional y regulatorio en ascenso. A medida que la COP17 sobre biodiversidad intensifica el escrutinio sobre los compromisos ambientales empresariales, la brecha entre políticas declaradas y realidades de cadena de suministro se convierte en una variable crítica para la toma de decisiones de negocio.