Rescates corporativos tipo fénix: cuando salvar empresas insolventes agrava el daño

Empresas insolventes recompradas por sus propios exdirectores a través de administraciones pre-pack —conocidas coloquialmente como acuerdos 'fénix'— presentan tasas de fracaso recurrente significativamente más altas que aquellas adquiridas por compradores externos sin vínculos previos. Así lo revela un análisis que examinó más de 1,700 procedimientos de insolvencia iniciados en 2019, cuyos resultados cuestionan la viabilidad real de esta práctica como mecanismo de rescate empresarial.

Según los datos del estudio, el 44% de los pre-packs en los que los activos fueron recomprados por partes relacionadas —exdirectores, accionistas o entidades vinculadas— derivaron en una segunda insolvencia antes de mediados de 2026. En contraste, solo el 26% de los casos con compradores externos sin conexión previa terminaron en un nuevo fracaso. La brecha se amplía al analizar las condiciones de pago: el 65% de las administraciones con partes relacionadas permitieron diferir los pagos de adquisición, frente al 28% de los compradores no relacionados. Este mecanismo de pago aplazado correlaciona directamente con peores resultados para los acreedores no asegurados —entre quienes frecuentemente se encuentran las autoridades fiscales—, quienes recibieron algún retorno en apenas el 23% de esos casos, a una tasa de recuperación de 1.58 pesos por cada peso adeudado. Cuando el comprador era externo, la tasa de recuperación ascendió a 7.86 pesos por peso, con retornos registrados en el 36% de los procedimientos.

Más allá de las cifras, los hallazgos abren un debate estructural relevante para reguladores, consejos de administración e inversores institucionales. Expertos en derecho corporativo advierten que los pre-packs relacionados pueden funcionar como mecanismo para que empresas inviables continúen operando bajo nueva denominación, transfiriendo el costo real del fracaso hacia acreedores y contribuyentes, mientras los competidores que sí cumplen sus obligaciones financieras enfrentan una desventaja competitiva injustificada. Para los estrategas corporativos, estos datos refuerzan la necesidad de incorporar criterios de viabilidad operativa —no solo de liquidez inmediata— al evaluar procesos de reestructura, y de exigir mayor transparencia en los vínculos entre compradores y administraciones previas antes de validar cualquier acuerdo de rescate.