Cooperación internacional frente al cambio climático en comunidades altoandinas vulnerables
Comunidades alpaqueras ubicadas a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar en la región peruana de Huancavelica enfrentan una de las presiones climáticas más severas del continente: heladas continuas, granizadas, nevadas extremas y ciclos de sequía que amenazan tanto la salud de sus habitantes como la supervivencia de su ganado. Un programa de cooperación al desarrollo de explotación ganadera —conocido como Tuty Urqu— trabaja con 325 familias en las comunidades de Santa Inés, Pilpichaca y Culipampa para fortalecer su resiliencia ante estos fenómenos, en una segunda fase que profundiza los avances logrados en su etapa inicial.
Entre los resultados más significativos destacan la recuperación de praderas naturales y bofedales mediante sistemas de riego en altura, restauración hidrológica con plantas nativas y la construcción de diques para lagunas artificiales —conocidas como Qochas— que permiten la siembra y cosecha de agua. En el ámbito pecuario, las familias han adoptado tecnologías de selección fenotípica para la cría de alpacas de alta calidad genética, además de medidas concretas para reducir la mortalidad perinatal, como el uso de chalecos térmicos protectores para crías neonatales y estrategias de alimentación con heno durante los periodos de estiaje. La dispersión geográfica de estas comunidades, que dificulta el acceso a servicios básicos, hace que cada avance en infraestructura hídrica y capacitación técnica tenga un impacto multiplicador sobre la economía familiar.
Más allá de los resultados técnicos, el proyecto incorpora una dimensión de gobernanza territorial y educación ambiental que lo distingue de intervenciones asistencialistas convencionales. Se han establecido consensos entre comunidades y gobiernos locales sobre tecnologías prioritarias, se han abierto diálogos con actores del sector privado para la gestión del agua y se han desarrollado materiales pedagógicos en lenguas locales. Especialmente relevante es la integración de las mujeres como agentes centrales del proceso: su participación activa en la toma de decisiones y en la implementación de soluciones naturales representa una señal de cambio estructural en comunidades históricamente marginadas. Para estrategas de desarrollo sostenible e inversores en economías rurales de América Latina, este modelo ilustra cómo la combinación de tecnología adaptada, redes comunitarias y cooperación internacional puede construir capacidades duraderas en contextos de alta vulnerabilidad climática.



