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Por Ernesto Chera
El mercado laboral latinoamericano está atravesando una metamorfosis silenciosa pero profunda. Según el Informe sobre el Futuro del Empleo 2025 del Foro Económico Mundial, el 84% de los empleadores en América Latina y el Caribe planean mejorar las habilidades de su fuerza laboral para enfrentar la creciente demanda de talento digital y tecnológico.
La región, sin embargo, enfrenta una paradoja: mientras la digitalización avanza, solo dos tercios de los hogares tienen acceso a Internet, muy por debajo del promedio de la OCDE (91%). Esta disparidad amenaza con ampliar las brechas sociales y limitar el acceso a nuevas oportunidades laborales.
Transformaciones legislativas clave
Varios países han comenzado a adaptar sus marcos legales para responder a esta nueva realidad:
Estas reformas buscan no solo modernizar el empleo, sino también responder a las demandas de una fuerza laboral más consciente de sus derechos y necesidades.
El auge de las habilidades blandas y digitales
Además de competencias técnicas como programación, análisis de datos y ciberseguridad, los empleadores valoran cada vez más habilidades blandas como liderazgo, resiliencia e influencia social. Estas capacidades se vuelven críticas en un entorno donde la automatización redefine los roles humanos.
La digitalización, la sostenibilidad y la equidad serán los tres pilares del trabajo en 2030. Las empresas que no inviertan en formación, bienestar y tecnología corren el riesgo de quedar rezagadas. Y los gobiernos deberán acelerar políticas públicas que garanticen conectividad, inclusión y flexibilidad laboral.
Como señala el Foro Económico Mundial, “muchos de los trabajos que desempeñarán los niños y niñas de hoy aún no se han inventado”. La pregunta no es si el cambio vendrá, sino si estaremos listos para recibirlo.