La psicóloga de la transformación organizacional
#MujeresChingonasdeIberoamérica*
Patricia Arenas Bautista lleva más de cinco décadas dedicada a la Psicología. Se licenció en 1974 y obtuvo su doctorado en Ciencias Psicológicas en 1986, transitando desde la clínica infantil hasta la psicología social y, finalmente, al desarrollo organizacional. Su convicción es clara: “la Psicología es una sola ciencia social, capaz de explicar y transformar la vida de individuos, grupos y empresas”
Su historia está marcada por momentos decisivos. El triunfo de la Revolución Cubana en 1959, cuando apenas tenía ocho años, le enseñó que la vida podía cambiar de raíz en busca de justicia social. Más tarde, su matrimonio con un joven psicólogo, la maternidad y la docencia universitaria fueron hitos que la impulsaron a profundizar en su disciplina. El doctorado en la Unión Soviética, lejos de su país y de sus hijos, fue otro punto de inflexión: allí comprendió que el conocimiento debía ponerse al servicio de las personas y las organizaciones.
No todo fue sencillo. Patricia reconoce que su carácter directo y su ingenuidad inicial le hicieron enfrentar incomprensiones y quedarse en minoría en más de una ocasión. Pero esos obstáculos se convirtieron en aprendizajes: desarrolló habilidades de comunicación, aprendió a construir consensos y a valorar la empatía como herramienta esencial para el liderazgo.
Su propósito ha sido la búsqueda de una sociedad más justa y equitativa. Cree que las organizaciones laborales pueden ser espacios donde las personas se sientan poderosas, útiles y capaces de crecer. Por eso, su trabajo ha estado orientado a fortalecer la interacción humana, promover el aprendizaje colectivo y demostrar que los seres humanos son el verdadero motor de cualquier proceso empresarial.
Las mujeres que la inspiraron —su madre, su tía abuela, profesoras y amigas— le enseñaron que el liderazgo se construye con exigencia, empatía y valores. Hoy, Patricia observa con admiración a su hija, sus sobrinas y nietas, convencida de que las nuevas generaciones tienen la fuerza para enfrentar los retos de su tiempo.
Para ella, una mujer que trasciende es aquella que convierte las barreras en oportunidades, que lucha con autonomía y autenticidad, que antepone los principios a lo material y que nunca deja de aprender. Un consejo que da es: “No hay una sola verdad, pero debemos luchar porque prevalezcan las que construyen una sociedad más justa y equitativa”.
Patricia Arenas Bautista es chingona porque convirtió la Psicología en puente de transformación organizacional, porque defendió la coherencia y la honestidad como valores innegociables, y porque ha demostrado que el conocimiento, cuando se comparte con propósito, puede abrir caminos y dejar huellas imborrables.
(*) #MujeresChingonasdeIberoamérica es parte de un especial de mujeres destacadas en distintos ámbitos empresariales, a quienes la Asociación Iberoamericana de Profesionales de Desarrollo Organizacional (PRODESO) reconoce por su destacada trayectoría y su legado inspirador.
