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La corresponsabilidad como motor para la economía circular

Cortesía

 

 

La corresponsabilidad como motor para la economía circular

Por Carlos Berzunza, presidente Ejecutivo de CANIPEC


Para una industria tan dinámica y con tanta presencia en el hogar mexicano como la del cuidado personal y del hogar, la migración a la economía circular no es una opción, sino un imperativo de competitividad y reflejo del compromiso del sector con el desarrollo sostenible. Hemos venido realizando acciones para hacerlo realidad y la experiencia nos ha dado una gran lección: la Economía Circular sólo avanza cuando la corresponsabilidad entre todos los actores la impulsa.

La verdadera transformación en la gestión de residuos y recursos requiere un trabajo colaborativo y conjunto donde cada eslabón—la empresa, el gobierno y el consumidor—desempeñe un papel fundamental. No puede recaer en un solo actor porque simplemente no funciona. El gran reto es tejer una red de colaboración con sectores clave en que cada actor de la sociedad haga lo que le corresponde.

Un ejemplo tangible de cómo esta corresponsabilidad genera resultados lo encontramos en iniciativas como Grupo Empresarial en Economía Circular (GEECI), un esfuerzo colectivo de esta industria en el cual la generación de sinergias es el pilar principal.

Entre sus resultados destacan su presencia y colaboración con más de una veintena de centros de acopio, recicladores y municipios para clasificación y separación de residuos en la zona Norte del país, Valle de México y la Península de Yucatán, así como la recuperación de más de 14,500 toneladas de plásticos, lo cual es un claro ejemplo de cómo obtener resultados tangibles sumando esfuerzos.

Observamos que en el sector empresarial hay una mayor conciencia de la recuperación de residuos para regresarlos a la cadena productiva, y no solo eso, sus esfuerzos también se centran en innovación en materiales y envases. Este esfuerzo garantiza que los envases puestos en el mercado sean diseñados desde el inicio para ser lo más circulares y sostenibles posible.

Otro valor imprescindible en la implementación de una economía circular es la colaboración que se extiende a la firma de acuerdos y convenios con autoridades federales y locales. Esta apertura es vital para armonizar el marco de política pública que regula las actividades de cada eslabón de la cadena, establecer metas claras y alcanzables de recuperación y generar la certidumbre necesaria para que haga sentido invertir en la infraestructura de reciclaje.

Por supuesto, ningún sistema circular es exitoso sin la participación de los ciudadanos. Por eso, el trabajo colaborativo con los consumidores a través de campañas de recuperación de residuos es esencial. La sensibilización y la educación masiva aseguran que el envase, una vez cumplida su función, sea separado correctamente e ingrese al circuito de reciclaje y no termine en un relleno sanitario, o peor, contaminando el medio ambiente por una disposición inadecuada.

La corresponsabilidad es el motor porque genera un ecosistema de valor compartido en que cada parte hace lo que le corresponde. Solo mediante esta alianzas y esfuerzos colaborativos podremos alcanzar los objetivos de sostenibilidad ambiental, social y económica, transitando juntos hacia el futuro circular que todos queremos para México.