La pionera del ecosistema digital
#MujeresChingonasdeIberoamérica*
En 2003, hablar de entornos digitales en Ecuador era como vender ideas del futuro sin pruebas tangibles. No había antecedentes, métricas ni manuales. Fue en ese contexto que formada en el área de Publicidad y Marketing, Zoraya Mejía recibió un "empujón" decisivo: su jefe le pidió hacerse cargo del área digital de una empresa puntocom. Él veía potencial en ella, y esa confianza fue suficiente para consolidar sus primeros pasos.
El reto era monumental. Explicar a agencias y clientes qué significaba lo digital, convencerlos de invertir en banners, botones o bases de datos, y mostrar métricas que aún no existían. En cada reunión, escuchaba comentarios que reducían su capacidad al hecho de ser mujer. Pero lejos de detenerla, esas frases se convirtieron en “gasolina”. Su respuesta fue siempre la misma: resultados. Así aprendió que el género no define la competencia, y que la disciplina y la curiosidad son las mejores armas para abrir camino.
Los obstáculos fueron muchos. Equivocarse, aprender rápido, volver a empezar. Pero cada tropiezo se transformó en aprendizaje. Con el tiempo, su voz se consolidó en tres frentes: la consultoría, la docencia y la escritura de artículos especializados. Su filosofía es clara: “el conocimiento no sirve de nada si no se comparte”. Por eso, su misión es enriquecer la inteligencia colectiva, advertir sobre lo positivo y lo negativo del marketing digital y formar usuarios, alumnos y empresarios más informados.
Su brújula ha sido siempre la ética, la coherencia y la transparencia. Decir la verdad, ser frontal y no perder de vista lo humano en un mundo acelerado por la tecnología. Para ella, interpretar gestos, símbolos y emociones es tan importante como leer métricas. Está convencida de que detrás de cada estrategia digital hay personas que necesitan conexión genuina.
A través de sus publicaciones ha abierto espacios de conocimiento y recientemente creó una metodología práctica para diseñar planes de marketing digital actualizados, integrando la inteligencia artificial como herramienta estratégica. Su propuesta está dirigida a quienes buscan posicionarse en los nuevos extractables de las búsquedas en IA, demostrando que el futuro del marketing no solo se anticipa, se construye.
Zoraya no se limita a hablar de marketing como disciplina, lo vive como una misión. Hoy puede decir que ha acompañado a empresas y emprendimientos en su salto al mundo digital, ayudándolos a ser rentables y a construir marcas sólidas —personales y corporativas— que trascienden. Su vocación también se refleja en el aula: comparte su experiencia con los alumnos y sueña con verlos convertidos en los nuevos líderes del marketing y lo digital.
Las mujeres que la inspiran son diversas: su madre, que le enseñó fortaleza y valores; Malala Yousafzai, símbolo de valentía y educación, y Michelle Obama, referente de inteligencia y liderazgo. De todas ellas aprendió que la preparación y la convicción son las bases para construir un camino digno y sólido.
Cree que las nuevas generaciones deben de dejar de pedir permiso para brillar. “El mundo necesita mujeres preparadas, críticas y valientes”. Ella lo resume en frases que repite cada día: “Lo fácil aburre”; “La mejor forma de aprender es enseñando a otros”; “Nada de ver relojes ajenos, vas a tu ritmo”.
Zoraya Mejía es chingona porque se atrevió a entrar en lo desconocido y construirlo. Porque convirtió un desierto digital en un ecosistema vivo. Y porque, con ética y disciplina, ha demostrado que la voz de una mujer puede transformar industrias y abrir caminos para quienes vienen detrás.
(*) #MujeresChingonasdeIberoamérica es parte de un especial de mujeres destacadas en distintos ámbitos empresariales, a quienes la Asociación Iberoamericana de Profesionales de Desarrollo Organizacional (PRODESO) reconoce por su destacada trayectoría y su legado inspirador.
