Denuncias internas en parques turísticos: cuando la sustentabilidad no llega al interior
Trabajadores de un grupo turístico de referencia en el Caribe mexicano señalan exposición a aguas residuales sin equipo de protección y maltrato animal, poniendo en tensión el discurso de responsabilidad ambiental corporativa

Trabajadores del Grupo Xcaret han presentado denuncias formales sobre el manejo de aguas residuales en las instalaciones del complejo turístico ubicado en la Riviera Maya. Según los testimonios recabados por el portal Entorno, los empleados aseguran operar las plantas de tratamiento sin el equipo de protección personal necesario para prevenir enfermedades dérmicas, respiratorias y gastrointestinales, resultado de la exposición directa a aguas generadas en habitaciones, restaurantes y áreas recreativas. La denuncia adquiere mayor gravedad al señalar que, tras un proceso biológico cuya efectividad cuestionan, estas aguas serían vertidas en ríos subterráneos —los cenotes y sistemas kársticos que caracterizan la región—, ecosistemas de alta sensibilidad ambiental reconocidos por la UNESCO como parte de la reserva de la biosfera de Sian Ka'an.
Entre las irregularidades documentadas por los propios trabajadores destaca el presunto incumplimiento de las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) aplicables al tratamiento de aguas residuales, así como el desecho inadecuado de lodos derivados del proceso directamente sobre el suelo. Eduardo Niño, identificado como gerente de mantenimiento, es señalado nominalmente como responsable de no garantizar condiciones mínimas de higiene laboral. En paralelo, Paula Chávez, ingeniera y extrabajadora del complejo, ha denunciado condiciones de bienestar animal deficientes para especies como guacamayas y perros utilizados en espectáculos turísticos, incluyendo encierros prolongados, exposición a estímulos estresantes y uso en funciones nocturnas pese a mostrar signos de agotamiento o lesiones. Ambas denuncias apuntan a una brecha entre el posicionamiento público del grupo —centrado en la sustentabilidad y el ecoturismo— y las prácticas operativas internas reportadas.
Este caso ilustra una tensión estructural que organizaciones como el World Economic Forum y el Business & Human Rights Resource Centre han documentado en el sector turístico global: la dificultad de trasladar compromisos ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) desde la estrategia corporativa hasta los procesos operativos cotidianos. Para el C-Level del sector, la gestión de denuncias internas no atendidas representa un riesgo reputacional, regulatorio y de atracción de talento que supera con creces el costo de implementar protocolos preventivos. Los trabajadores han hecho un llamado explícito a las autoridades competentes —incluyendo la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Secretaría del Trabajo— para que intervengan y garanticen condiciones seguras, tanto para el personal como para los animales que forman parte de la operación turística.


