Desde septiembre de 2026, Bogotá avanza en uno de sus proyectos de infraestructura vial más relevantes de la última década: el desmonte del antiguo puente vehicular en la intersección de la carrera Séptima con calle 100, y el inicio de la construcción de una nueva estructura que promete transformar la movilidad en uno de los corredores más congestionados de la capital colombiana.

Orlando Molano, director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), confirmó que la obra incorporará tecnologías de corte de precisión mediante líneas diamantadas, capaces de seccionar bloques de hasta 30 toneladas y 17 metros de largo para su traslado y demolición controlada. Para minimizar el impacto en la movilidad ciudadana, las labores de desmonte se realizan en horario nocturno, manteniendo dos carriles operativos en ambos sentidos durante el día. Se estima que esta fase concluirá en aproximadamente dos meses, abriendo paso a la etapa constructiva del nuevo puente.

Entorno reporta que la nueva estructura tendrá 461 metros de longitud y 16.20 metros de ancho, con cuatro carriles vehiculares y tres pasos deprimidos que conectarán los flujos norte-sur y facilitarán el acceso hacia el occidente de la ciudad. Molano se comprometió públicamente a que el puente esté habilitado en 2027, con los deprimidos operativos en 2028 y el corredor completo de la Séptima finalizado en 2029. El proyecto contará con seguimiento de la Alcaldía de Bogotá, el IDU y un equipo de interventoría para garantizar el cumplimiento del cronograma. Durante los aproximadamente 12 meses de cierre total del cruce, la Secretaría Distrital de Movilidad ha activado un Plan de Manejo de Tránsito que establece desvíos alternativos por la avenida carrera 11 y la calle 106, rutas que los conductores deberán incorporar a sus trayectos habituales hacia el norte, sur, oriente y occidente de la ciudad.