Formalización laboral y empleabilidad juvenil: agenda prioritaria en economías emergentes
Reducir la informalidad laboral y mejorar la empleabilidad de los trabajadores —especialmente los jóvenes— se consolida como una de las agendas más urgentes en economías emergentes de América Latina. Perú avanza en esta dirección mediante la exploración de mecanismos de cooperación técnica internacional que incluyen transferencia tecnológica, modernización de sistemas de información laboral y la adopción de modelos de formación dual. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la tasa de informalidad en América Latina supera el 53% de la fuerza laboral, lo que representa un freno estructural para la productividad y la movilidad social.
Entre las iniciativas analizadas destaca la formación dual, un modelo que combina la enseñanza en centros de capacitación con la experiencia práctica directa en empresas. Este esquema —consolidado en economías como Alemania, Austria y Suiza, donde la tasa de desempleo juvenil se mantiene por debajo del 8%— permite que los programas educativos respondan con mayor precisión a los perfiles que demanda el sector productivo. Para mercados como el peruano, donde la desconexión entre oferta educativa y necesidades empresariales es pronunciada, la adopción de este modelo representa una oportunidad de transformación sistémica. McKinsey Global Institute estima que cerrar la brecha de habilidades en economías en desarrollo podría incrementar el PIB per cápita hasta en un 2% anual en la próxima década.
Paralelamente, la modernización de los sistemas de información sobre el mercado laboral emerge como condición habilitante. Contar con datos granulares sobre las competencias que demandan las empresas —y anticipar las que serán necesarias en los empleos del futuro— permite orientar con mayor eficacia los programas de capacitación y fortalecer la intermediación laboral. En este contexto, las micro y pequeñas empresas (Mypes) ocupan un lugar central: su acceso a tecnología, asistencia técnica y mercados es determinante para que la formalización no sea solo un mandato regulatorio, sino una condición viable y competitiva. Para los estrategas corporativos e inversores que operan en la región, estas señales apuntan hacia un ecosistema laboral en transición, donde la alianza entre política pública, cooperación internacional y sector privado definirá la velocidad y profundidad del cambio.