Formalización laboral y empleabilidad: el nuevo eje de la cooperación bilateral en América Latina

Reducir la informalidad laboral y elevar la empleabilidad de la fuerza de trabajo se han convertido en ejes centrales de la agenda de política pública en América Latina. Perú impulsa una iniciativa de cooperación técnica bilateral orientada a enfrentar estos desafíos estructurales mediante mecanismos concretos: capacitación alineada al mercado, formalización de micro y pequeñas empresas (Mypes) y modernización de los sistemas de información laboral. La propuesta contempla la exploración de modelos de formación dual —esquemas que combinan instrucción en centros educativos con experiencia práctica en empresas—, un enfoque que países como Alemania y Suiza han consolidado como palanca de productividad durante décadas.

Entre los puntos de mayor relevancia estratégica figura la modernización de los sistemas de información sobre el mercado laboral. Contar con datos precisos sobre las competencias que demandan las empresas es una condición necesaria para orientar programas de capacitación con impacto real y anticipar los perfiles que requerirán los empleos del futuro. Según el Banco Mundial, en América Latina cerca del 54% de los trabajadores opera en la informalidad, lo que limita su acceso a seguridad social, crédito y formación continua. Para las Mypes —que concentran la mayor parte del empleo en la región— el acceso a tecnología, asistencia técnica y mercados resulta tan determinante como la formalización jurídica.

En paralelo, la agenda incluye la participación en foros multilaterales como el Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), escenario donde se definen estándares globales sobre trabajo decente, transición digital y futuro del empleo. Para los estrategas corporativos y líderes de recursos humanos, estas señales son relevantes: los marcos regulatorios y los modelos de formación que se negocian hoy en espacios bilaterales y multilaterales trazarán las condiciones del mercado laboral en la próxima década. Las organizaciones que anticipen estos cambios —invirtiendo en formación dual, vinculación con sistemas públicos de empleo y digitalización de sus procesos de gestión de talento— estarán mejor posicionadas para competir en un entorno donde la escasez de habilidades específicas ya es una restricción operativa.