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Agricultura regenerativa: La Inversión que salva el planeta y multiplica ganancias

*Experta en sostenibilidad I Opinión Impulso Empresas2030
Ksenia Portnova*

*Experta en sostenibilidad I Opinión Impulso Empresas2030

Vacas y borregos pastan en rotación, moviéndose lentamente entre árboles nativos. El suelo está cubierto de vida: lombrices, insectos, raíces profundas. Se escuchan aves y polinizadores. Todo parece fluir en equilibrio. La pregunta es: ¿qué tienen que ver las vacas y los suelos con nuestra salud y la captura de carbono?

A inicios de julio asistí al Summit Regeneradores en Cali, Colombia, convocado por Paisajes Futuros y organizado por The Nature Conservancy. Durante tres días, surgieron conversaciones entre actores del mundo ambiental, empresarial, financiero, académico, de la salud y de las políticas públicas. Nos reunía un propósito común: repensar la agricultura y la ganadería desde una lógica regenerativa. Se compartieron distintas miradas, experiencias concretas y rutas de acción desde las políticas públicas, el financiamiento y las oportunidades económicas para los productores.

También se habló de múltiples crisis derivadas de la forma en que hoy producimos alimentos: emisiones acumuladas en la atmósfera, degradación acelerada de suelos, impactos en la salud de los agricultores por la exposición constante a agroquímicos, residuos de pesticidas en los alimentos que consumimos, desigualdades estructurales en el campo, falta de financiamiento y de políticas públicas coherentes para impulsar el cambio. Todo converge en un mismo punto: la manera en que producimos nuestros alimentos importa, y mucho. También surgieron reflexiones sobre cómo conceptos como “sostenibilidad” y “regeneración” están siendo reinterpretados según las agendas de distintos actores.

En medio de este debate, la agricultura regenerativa, que hasta hace poco se consideraba una aspiración de nicho, está ganando tracción en América Latina. Cada vez más personas la ven no solo como una alternativa viable, sino como un modelo capaz de transformar suelos, revitalizar comunidades rurales y dinamizar economías locales.

Visitar la Reserva Natural El Hatico, en el Valle del Cauca, fue una demostración concreta de lo que sí es posible. Este predio familiar integra ganadería regenerativa con el cultivo sostenible de caña de azúcar, y demuestra que es viable producir alimentos mientras se regeneran los ecosistemas.

El productor nos explicó cómo, a lo largo de los años, un suelo antes compactado y seco se transformó en un ecosistema fértil, húmedo y vibrante de vida. Las vacas pastan en rotación para evitar el sobrepastoreo, los borregos se utilizan estratégicamente para controlar la cobertura vegetal, se han reintroducido árboles nativos y se han creado corredores biológicos que favorecen el regreso de aves, insectos y otros animales al paisaje. Ver los principios de regeneración aplicados en el territorio es, sin duda, profundamente esperanzador.

Regenerar significa más que reducir impactos: es devolver vida al suelo, salud a las personas y resiliencia a las comunidades. No se trata solo de una práctica ambiental, sino de una visión transformadora del sistema alimentario.

Para el sector privado, apostar por modelos regenerativos no es únicamente una responsabilidad: es también una decisión estratégica. Invertir en cadenas de suministro regenerativas permite mejorar la trazabilidad, reducir riesgos, fortalecer la narrativa de marca y abrir nuevas oportunidades de negocio con propósito.
La regeneración ya no es una utopía lejana, es una realidad que empieza a crecer en nuestros territorios. Y cada actor del sistema —productores, empresas, gobiernos y consumidores— tiene un papel que jugar para hacerla florecer.

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