Talento joven: El desafío de preparar a las nuevas generaciones
La escena es clara: miles de estudiantes egresan cada año con la ilusión de colocarse en grandes organizaciones, pero al llegar se topan con un muro. Carecen de experiencia práctica y sus conocimientos, muchas veces, ya están desactualizados.
Magali Maldonado, Directora de Maestría en Liderazgo Positivo en Universidad Tecmilenio, lo sintetiza así: “Más del 40% de las empresas refieren que tienen una problemática con el talento nuevo que llega a la organización. Los estudiantes no están a la altura de las necesidades que tienen las compañías”. Parte de la problemática: La falta de experiencia y los conocimientos desactualizados con los que egresan los estudiantes.
Este dato, compartido en el marco del IFE Conference 2026 en el Tecnológico de Monterrey, refleja una tensión que atraviesa industrias enteras: la velocidad del cambio tecnológico frente a la lentitud de los modelos educativos tradicionales.
Propósito y valores: la apuesta
Carlos Álvaro, Director de Soluciones de Ingeniería en Salesforce, es contundente al señalar que la retención del talento joven no depende solo de la capacitación técnica, sino de ofrecer un propósito alineado con valores claros: “No se trata de imponer los valores de Salesforce, sino de descubrir cuáles son los del joven y cómo se alinean con los nuestros. Cuando logras ese ‘match’, el talento se queda y se compromete.”
Salesforce ha convertido esta filosofía en práctica: cada empleado cuenta con 56 horas al año para voluntariado, existen grupos de representación de comunidades indígenas y se desarrollan tecnologías que hablan náhuatl o maya. De esta forma, la innovación tecnológica se entrelaza con inclusión, sostenibilidad y filantropía.
Lo espertos del panel “El rol estratégico de las empresas en la formación profesional” coincidieron en que la solución no está en esperar a que los jóvenes egresen, sino en integrarlos desde el inicio de su formación. El modelo FIT (Formación Integral para el Trabajo) de Tecmilenio busca precisamente eso: que los estudiantes vivan experiencias laborales desde el primer semestre, combinando conocimiento académico con práctica real.
Para las empresas, esto significa pasar de ser “clientes” de las universidades a convertirse en socios estratégicos en la creación de talento. Como señaló Álvaro, “no podemos escalar si no tenemos un plan para surtir talento a la organización y a nuestros clientes”.
Más allá de la técnica: habilidades blandas y cultura
Los panelistas subrayaron que la brecha no es solo técnica. Lo que más falta en los jóvenes es la capacidad de discernir cuándo aplicar el conocimiento, saber pedir ayuda y aprender a navegar en la incertidumbre. Además, la alineación de expectativas y la creación de ambientes seguros para equivocarse son claves para que los nuevos empleados se adapten y crezcan, dijeron los especialistas en el panel.
La empleabilidad ya no es solo un tema de recursos humanos: es un desafío de sostenibilidad. Retener y desarrollar talento joven implica construir culturas organizacionales que integren propósito, valores y bienestar.
El IFE Conference 2026 dejó claro que el futuro de la competitividad en México y Latinoamérica dependerá de esta alianza tripartita: academia, empresas y gobierno. “Solo así se cerrará la brecha y se logrará que los jóvenes encuentren no solo un empleo, sino un proyecto de vida dentro de las organizaciones”, concluyeron.
