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Liderazgo adaptativo: cuando en los negocios lo único seguro es el cambio

Mario Esparza
*Por Mario A. Esparza

 


Actualmente, la estabilidad, la estrategia lineal y la planeación a lago plazo, dejaron de ser la norma en los negocios. Crisis operativas, riesgos reputacionales, disrupciones tecnológicas y nuevas exigencias sociales han convertido al cambio en una constante.

 

Datos del estudio de “Desarrollo de Liderazgo Global 2024” de Harvard Business Impact, destacan que, 70% de los profesionales de liderazgo y desarrollo cree que es importante o muy importante que los líderes dominen una gama más amplia de comportamientos de liderazgo efectivos para satisfacer las necesidades comerciales actuales y del futuro próximo.

 

Ante este escenario, los modelos tradicionales de liderazgo —basados en control, jerarquía y planeación rígida— resultan insuficientes. Hoy, las organizaciones demandan el liderazgo adaptativo: la capacidad de leer el entorno, responder con agilidad y evolucionar junto con la compañía.

 

Liderazgo
En tiempos de crisis, esta mentalidad marca la diferencia entre reaccionar o anticiparse.

Este tipo de liderazgo resiliente no se define por tener todas las respuestas, sino por formular las preguntas correctas en momentos de incertidumbre. Esto requiere que los líderes empresariales transformen su rol de dictar instrucciones a facilitar conversaciones, promover la colaboración y tomar decisiones que combinen visión a largo plazo con ciclos cortos (sprints) de ejecución y ajuste continuo. En tiempos de crisis, esta mentalidad marca la diferencia entre reaccionar o anticiparse.

 

Por otra parte, las crisis reputacionales recientes en diversas industrias han dejado una lección clara: la coherencia entre discurso y acción es innegociable. Los líderes adaptativos entienden que la reputación se gestiona desde adentro, a través de culturas organizacionales sólidas, éticas y transparentes que:

 

  1. Escuchan activamente a colaboradores, clientes y comunidades.
  2. Asumen errores con rapidez.
  3. Comunican de manera clara y ágil.
  4. Ajustan estrategias sin perder credibilidad.

Otro elemento para destacar es la transformación digital, el cual ha acelerado este cambio en la manera de liderar. La adopción de inteligencia artificial (IA), automatización, robótica, experiencias inmersivas y análisis avanzado de datos exige líderes capaces de equilibrar innovación tecnológica con responsabilidad.

 

Ya no basta con impulsar el uso de la tecnología en las empresas; es indispensable acompañar a los colaboradores en su proceso de aprendizaje, gestionar el miedo al reemplazo y redefinir roles para que el capital humano y las innovaciones tecnológicas se potencien mutuamente.

 

Esto lo refuerza el estudio sobre “Desarrollo del liderazgo global 2025” de Harvard Business Impact, ya que 56% de las organizaciones esperan que sus líderes integren la IA en la toma de decisiones estratégicas, mientras que 1 de cada 3 estrategas comprende realmente los conceptos clave de la inteligencia artificial, lo que indica una necesidad continua de capacitación y formación continua.

 

Algunas empresas han avanzado de forma decidida en este camino. Por ejemplo, Microsoft rediseñó su cultura interna bajo el concepto de growth mindset, liderado por su CEO, Satya Nadella, al transformar a la compañía de Redmond, Washington, de un enfoque de "lo sé todo" (mentalidad fija) a uno de "quiero aprenderlo todo". Su filosofía se basa en creer que la inteligencia y habilidades pueden desarrollarse con esfuerzo, perseverancia y aprendizaje continuo, además de convertir errores en oportunidades, fomentar el aprendizaje continuo, la experimentación y la colaboración transversal. Este cambio cultural permitió a la Big Tech adaptarse con mayor rapidez a los retos de impulsar el uso de la nube y la IA.

 

De forma similar, Unilever ha impulsado modelos organizacionales más ágiles, al promover la autonomía de equipos y una toma de decisiones más cercana al mercado, lo que ha fortalecido su resiliencia ante cambios en el consumo, disrupciones en la cadena de suministro y modificaciones a las regulaciones.

 

Otras compañías han apostado por estructuras más flexibles y redes internas de liderazgo distribuido, ya que, en lugar de depender de una sola figura al mando, desarrollan capacidades para dirigir en todos los niveles. Esto permite respuestas más rápidas y contextualizadas ante crisis operativas o cambios repentinos en el entorno.

 

Una respuesta al liderazgo que requiere la sociedad

El liderazgo adaptativo también responde a las nuevas demandas sociales, donde las generaciones más jóvenes (Gen Z y Alfa) esperan empresas con propósito, inclusión real y compromiso con la sostenibilidad.

 

Los líderes que ignoran las expectativas de la comunidad en la que se desenvuelven, no solo enfrentan riesgos reputacionales, sino también dificultades para atraer y retener talento. Adaptarse implica integrar estas demandas en la estrategia del negocio y no tratarlas como iniciativas aisladas de comunicación.

 

El proceso hacia la adopción del liderazgo adaptativo

Adoptar el liderazgo adaptativo no es un cambio inmediato, sino un proceso intencional que requiere disciplina, apertura y coherencia:

 

  1. Desarrollar conciencia del entorno. Los líderes deben entrenarse para leer señales tempranas de cambio —tecnológicas, sociales, regulatorias o reputacionales— y comprender cómo estas impactan al negocio más allá de los indicadores financieros tradicionales.
  2. Fomentar espacios seguros de diálogo y aprendizaje. Se fortalece cuando las personas pueden cuestionar procesos, proponer alternativas y aprender del error sin temor a represalias. Esto sustituye la cultura del castigo por una cultura de retroalimentación constante y mejora continua.
  3. Redistribuir el liderazgo. En contextos complejos, ninguna persona tiene toda la información, por lo que es necesario empoderar a los colaboradores, lo que permite respuestas más ágiles y contextualizadas ante los cambios.
  4. Alinear propósito, estrategia y comportamiento. La adaptabilidad no debe percibirse como improvisación, ya que los líderes efectivos comunican con claridad el rumbo, los valores y los límites de la organización. De esta manera, se brinda autonomía dentro de un marco estratégico bien definido.
  5. Invertir en el desarrollo continuo del talento. Capacitar al personal en habilidades como pensamiento crítico, gestión del cambio, inteligencia emocional y alfabetización digital es fundamental para construir organizaciones resilientes, capaces de evolucionar sin perder su identidad.

En un mundo donde los planes a cinco años pierden vigencia en cuestión de meses, el liderazgo adaptativo no solo reduce la incertidumbre, sino permite navegar con autoridad el cambio y llevar a la organización a tierra firme.

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*Es PR mentor, content hacker e storyteller con más de 19 años de experiencia en estrategias de comunicación, relaciones públicas, contenidos y marketing digital B2B/B2C/H2H para cuentas de tecnología, negocios, healthcare, turismo y consumo, entre otras.

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