México: cómo el Mundial 2026 y la revisión del T-MEC pueden redefinir su liderazgo económico
Por Giovanni Vargas
México podría estar entrando a uno de los momentos más decisivos de su historia económica reciente, no por un ciclo de expansión acelerada, sino por la coincidencia de dos fuerzas que pueden redefinir su papel dentro del comercio global: la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y la proyección internacional que traerá la Copa Mundial FIFA 2026.
La combinación de ambos eventos abre una oportunidad estratégica que va más allá de indicadores coyunturales. Aunque las previsiones apuntan a un crecimiento económico moderado y a un entorno marcado por inflación persistente e incertidumbre institucional, especialistas coinciden en que México podría consolidar su liderazgo regional si logra convertir este momento en una estrategia coherente de integración productiva.
Esa fue una de las principales conclusiones del conversatorio “Oportunidades del 2026 para la Economía Mexicana y su Comercio Exterior”, organizado por la fintech MUNDI, especializada en comercio exterior, que reunió a figuras clave del sector financiero y empresarial para analizar los factores que marcarán el desempeño económico del país.
En el diálogo participaron Gabriela Gutiérrez Mora, presidenta nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF); Guillermo Bernal, director de Asuntos Públicos de American Chamber of Commerce of Mexico (AmCham México); Diego López Tamayo, economista senior de BBVA Research; y Sonny Tabares, vicepresidente de Riesgo y Crédito en MUNDI.
El consenso fue claro: 2026 representa menos un reto coyuntural y más una oportunidad estructural para redefinir la posición estratégica de México frente a sus socios comerciales.
El T-MEC entra en una nueva etapa: del libre comercio a la coproducción
La revisión del T-MEC que iniciará en julio de 2026 marcará un cambio relevante en la forma en que Norteamérica entiende la integración económica. Lejos de tratarse de una renegociación tradicional, el proceso apunta a consolidar un modelo de coproducción regional en el que la resiliencia industrial y la seguridad de suministro adquieren mayor relevancia que la eficiencia basada únicamente en costos.
Guillermo Bernal señaló durante el encuentro que el libre comercio ya no será concebido como antes, y que el contenido local se convertirá en una herramienta clave para mantener la competitividad. Las discusiones sobre reglas de origen más estrictas, particularmente en sectores automotriz y manufacturero, así como la presión para limitar insumos provenientes de China, reflejan una transformación geopolítica que redefine las cadenas de valor.
Para México, este cambio implica una doble realidad. Por un lado, exige fortalecer su política industrial y su infraestructura energética; por otro, refuerza su relevancia estratégica como socio indispensable dentro del bloque norteamericano, especialmente considerando su posición como principal exportador hacia Estados Unidos y uno de sus mayores mercados de importación.
El Mundial FIFA 2026: más que turismo, un instrumento de posicionamiento
Aunque los grandes eventos deportivos suelen medirse por su impacto inmediato en turismo y servicios, los especialistas coincidieron en que la Copa Mundial FIFA 2026 debe entenderse como un catalizador económico de largo plazo.
El evento está impulsando inversiones en infraestructura y conectividad que pueden elevar la competitividad del país, al tiempo que proyecta una narrativa internacional de capacidad operativa y estabilidad. En un entorno global donde las decisiones de inversión dependen tanto de percepciones como de indicadores económicos, esta visibilidad representa una ventaja estratégica significativa.
Sonny Tabares destacó que el reto será transformar esa exposición en crecimiento resiliente, fortaleciendo particularmente a las PyMEs mediante financiamiento y capacitación que les permitan integrarse a cadenas globales de exportación.
Exportaciones resilientes en medio de la desaceleración
A pesar del crecimiento económico moderado, México ha mostrado señales de fortaleza en comercio exterior. El país pasó de un déficit comercial significativo en 2024 a un superávit en 2025, con exportaciones que alcanzaron máximos históricos y una estructura productiva dominada por manufactura avanzada.
El dato más revelador es la diversificación industrial. Mientras el sector automotriz enfrenta presiones regulatorias y arancelarias, las exportaciones electrónicas y otros segmentos no automotrices han demostrado resiliencia, reflejando una transición hacia una base productiva más sofisticada.
Este cambio podría convertirse en una ventaja estratégica en un contexto global donde las cadenas de suministro buscan proximidad geográfica y estabilidad política.
Crecimiento limitado, oportunidad estratégica
Las previsiones económicas apuntan a un crecimiento cercano al 1.3% para 2026, acompañado de inflación moderada. Diego López Tamayo subrayó que el desafío será articular esfuerzos entre sector público y privado para detonar proyectos estratégicos que impulsen la competitividad industrial, especialmente en el sector energético.
La inversión extranjera directa presenta una paradoja relevante: aunque se han alcanzado niveles históricos cercanos a los 41 mil millones de dólares, gran parte proviene de reinversión de utilidades, lo que evidencia confianza operativa pero también un déficit en la atracción de nuevos capitales transformadores.
Esto refleja el principal desafío estructural del país: convertir su potencial en proyectos de alto impacto mediante certidumbre regulatoria y una visión clara de política industrial.
Liderazgo regional: una ventaja que debe convertirse en estrategia
Gabriela Gutiérrez Mora señaló que México enfrenta retos estructurales en migración, energía y dinámica económica interna, pero destacó que comprender las diferencias regionales y mantener disciplina macroeconómica permitirá anticipar oportunidades.
En un mundo que avanza hacia la regionalización económica, México posee ventajas difíciles de replicar: cercanía con Estados Unidos, experiencia manufacturera, red amplia de tratados comerciales y una creciente integración productiva.
La pregunta clave no es si el país tiene las condiciones para liderar, sino si logrará articular una estrategia que convierta esas ventajas en influencia económica sostenida.
La verdadera oportunidad: convertir visibilidad en poder económico
La coincidencia entre la revisión del T-MEC y la Copa Mundial FIFA 2026 coloca a México en un momento de máxima atención internacional. Pero la historia económica demuestra que la visibilidad por sí sola no garantiza transformación.
El verdadero desafío será traducir este momento en una estrategia que fortalezca la certidumbre institucional, impulse la innovación industrial y consolide a México como el centro de coproducción de Norteamérica.
Para líderes empresariales, la señal es clara: 2026 no debe entenderse como un año económico más, sino como un punto de inflexión geopolítico que puede definir la posición competitiva del país durante la próxima década.
