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El poder de elegir bien: El marketing como catalizador del consumo consciente

Monica Camacho

 

Por: Mónica Camacho. Subdirectora de Mercadotecnia de Scribe

 

Actualmente, el consumidor ha evolucionado de comprar únicamente para satisfacer una necesidad a convertirse en un agente de cambio. La decisión de compra ya no se basa solo en qué dura más o qué cuesta menos. La crisis climática y las preocupaciones sociales dejaron de ser un ruido de fondo; hoy son el factor decisivo que inclina la balanza hacia un producto u otro.

Cuando elegimos un producto eco-friendly o ético, no solo adquirimos un objeto: compramos la tranquilidad de estar haciendo lo correcto. Queremos sentir que esa elección está alineada con nuestros valores y que, de alguna manera, estamos dejando una huella positiva en el mundo. Por eso estamos dispuestos a invertir un poco más en aquellas marcas que, con hechos, demuestran que su compromiso es genuino.

Aquí es donde nuestro trabajo en marketing se vuelve esencial y emocionante. Dejamos de ser quienes persuaden para convertirnos en quienes educan y generan conexiones auténticas.

El desafío de una marca ya no es solo ser sostenible, sino demostrarlo de forma clara y honesta. Entonces, ¿cómo podemos, desde el marketing, fortalecer esta conexión?

  1. Hablemos claro y sencillo. No podemos asumir que todo el mundo es experto en sostenibilidad. Necesitamos traducir términos complejos —como huella de carbono o economía circular— a un lenguaje cotidiano. Expliquemos el impacto positivo de una manera comprensible y cercana.
  2. Seamos honestos. La época del greenwashing terminó. La gente es inteligente y escéptica, y eso está bien. Para ganar su confianza, debemos ofrecer datos reales, certificaciones serias y una comunicación abierta que muestre tanto nuestros logros como nuestros desafíos. Por ejemplo, en Scribe, cuando hablamos de nuestro modelo Bosque Urbano y la certificación FSC, brindamos pruebas tangibles de que nuestras fibras son 100% sustentables. ¡Eso genera lealtad!
  3. Contemos historias. A la gente le encantan. Debemos mostrar el rostro detrás de la cadena de producción: ¿de dónde viene la materia prima? ¿Cómo le dimos nueva vida a ese producto? Al integrar la sostenibilidad en el corazón de la marca, creamos un vínculo emocional que va más allá de los atributos funcionales del producto. Ofrecemos la satisfacción de formar parte de algo más grande.

En resumen, la sostenibilidad no es un “extra” ni una moda pasajera. Es el pilar sobre el que se construirán las empresas exitosas del futuro. Al priorizarla, no solo atraemos consumidores más conscientes, sino que fortalecemos nuestra reputación a largo plazo.