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México 2026: Productividad, tecnología y cumplimiento, la fórmula empresarial ante la nueva era laboral

Retos laborales

 

En 2026, las empresas que operan en México se enfrentan a uno de los contextos más transformadores de las últimas décadas. Reformas laborales estructurales, aumentos salariales acumulados del 148 % desde 2018 y una aceleración en la transformación tecnológica están obligando a las organizaciones a replantear profundamente su forma de operar.

La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha puesto el foco en mejorar la calidad de vida del trabajador, impulsando cambios como el incremento del salario mínimo y la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas. Si bien estas medidas buscan elevar el bienestar, también representan retos operativos y financieros significativos para las empresas formales.

La informalidad laboral —que afecta a más del 55 % de la población ocupada, según la ENOE del INEGI— sigue siendo un factor crítico. Además de reducir la base de talento formal disponible, eleva la carga regulatoria sobre las empresas que cumplen con la ley, afectando su competitividad.

Ante este panorama, especialistas en desarrollo empresarial subrayan que el reto no es simplemente cumplir con las nuevas reglas del juego, sino hacerlo de forma eficiente y sostenible. El alza de 13 % al salario mínimo puede representar incrementos del 8 % al 25 % en la nómina, dependiendo del giro y la proporción operativa de la empresa.

“Las organizaciones que sobrevivan y crezcan en esta nueva realidad serán las que anticipen los cambios y rediseñen su operación con una visión estratégica”, señalan distintos abogados laborales. Desde su perspectiva, la productividad ya no se mide en horas hombre, sino en resultados. Por eso, recomienda procesos más ágiles, automatización y gestión del desempeño basada en objetivos medibles.

Uno de los errores más comunes —coinciden los expertos— es trasladar los costos laborales al consumidor final o recortar talento. Ambas estrategias pueden comprometer la rentabilidad a mediano plazo. En cambio, proponen esquemas de trabajo flexibles, reorganización interna y un enfoque más riguroso en eficiencia.

La inteligencia artificial es otro pilar clave. Los expertos advierten que debe verse como una aliada para liberar al talento de tareas repetitivas y enfocarlo en funciones de mayor valor. No obstante, su adopción debe ir acompañada de programas de capacitación y gobernanza tecnológica para evitar fricciones o riesgos legales.

En un mercado donde el talento especializado escasea y la rotación aumenta, la retención y desarrollo del capital humano se vuelve una prioridad. Planes de carrera, formación continua y esquemas de evaluación por resultados son parte de las estrategias recomendadas para fortalecer el compromiso del talento.

Cumplir con la nueva legislación ya no es solo una obligación jurídica, sino una apuesta estratégica por la estabilidad. Se recomienda implementar auditorías laborales, actualizar contratos, revisar políticas internas y mantener canales de diálogo abiertos con los trabajadores.

El mensaje para los líderes empresariales es claro: resistirse al cambio no es una opción. Las reformas laborales y el nuevo entorno económico exigen empresas más inteligentes, tecnológicas y humanas. La diferencia estará en quién logre transformar la presión regulatoria en una ventaja operativa y reputacional.

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