El costo oculto del agua: Cuando la brecha hídrica impacta el PIB
En México, la distribución del agua revela una profunda brecha socioeconómica. Casi la mitad de los hogares de estrato bajo (49.5%) que cuentan con tubería de agua la reciben por tandeo, es decir, de forma irregular. En contraste, solo el 17.0% de los hogares de estrato alto enfrentan esta misma situación.
La Ciudad de México ejemplifica esta disparidad de manera contundente: mientras que el 4.5% de los hogares de estrato alto experimentan tandeo, este porcentaje se dispara al 80.0% en los hogares de estrato bajo.
Estos datos, provenientes del informe "Estadísticas del Agua en México 2023" del SINA (Sistema Nacional de Información sobre Cantidad, Calidad, Usos y Conservación del Agua) de la Conagua, evidencian un problema arraigado. Alonso Santiago, CEO de Bambú Mobile, una firma mexicana de desarrollo tecnológico, enfatiza que "el reto de garantizar el suministro de agua es mayúsculo tanto para las autoridades públicas como para la iniciativa privada, sobre todo en zonas urbanas dinámicas donde el agua debe abastecerse para millones de ciudadanos."
El Retorno de la Inversión y los Desafíos Pendientes
A pesar de que estudios de la Organización Mundial de la Salud (citados por el SINA) calculan un retorno de inversión de 5.5 dólares por cada dólar invertido en saneamiento y 2.0 dólares por cada dólar en agua potable, los avances en México son insuficientes. En 2022, solo el 61.2% de la población tenía acceso universal y equitativo a agua potable y saneamiento con tubería, una disminución respecto al 63.5% de 2020. Esta cifra nos aleja del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 6 de la ONU, que busca garantizar la disponibilidad y gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos los mexicanos para 2030.
La Tecnología como Catalizador para una Política Hídrica Eficiente
Para afrontar estos desafíos, la Política Pública del Agua en México para 2030 ha delineado siete propuestas estratégicas. Entre ellas, la innovación tecnológica emerge como un pilar fundamental. "Un punto importante es el de la tecnología", explica Alonso Santiago. "La innovación tecnológica y las herramientas de gestión del transporte pueden mejorar el suministro en algunas zonas del país donde no llega agua potable por tubería y su abastecimiento se hace mediante otros sistemas como pipas". Esto es particularmente relevante en ciudades con alta densidad poblacional, donde la falta de planeación urbana y los asentamientos irregulares complejizan la distribución.
La implementación de tecnologías de gestión de transporte (TMS) y el análisis geoespacial en los centros operativos de pipas son herramientas clave. Estas soluciones permiten:
- Optimizar rutas en tiempo real: Reduciendo distancias, tiempos de desplazamiento y consumo de combustible.
- Maximizar el número de ciudadanos atendidos por viaje: Mejorando la eficiencia del servicio.
- Adaptación dinámica: Permitiendo cambios en las rutas en caso de solicitudes adicionales, tráfico o imprevistos.
- Trazabilidad completa: Registrando datos de viajes, servicios, puntos de abastecimiento y tiempos de descarga para una evaluación, auditoría y operación transparente.
En esencia, la tecnología ofrece puntualidad, ahorro operativo y eficiencia en el abastecimiento de agua. Al integrar estas soluciones, México no solo puede avanzar hacia el cumplimiento del ODS 6, sino también mitigar el alto costo económico que la falta de acceso al agua potable representa para su desarrollo.
