Alimentar el cambio: La estrategia social detrás de PepsiCo México
Por Uriel Naum Avila
La sostenibilidad empresarial dejó de ser un asunto de utilidades o reportes ambientales: hoy, algunas fundaciones corporativas se han convertido en el brazo estratégico que conecta a las compañías con las necesidades reales de los territorios.
En México, la Fundación PepsiCo —creada en 2012— impulsa un modelo integral que combina agricultura regenerativa, bancos de alimentos y voluntariado corporativo, con el propósito de transformar comunidades y generar impacto tangible.
En entrevista con Empresas 2030, Leonor Quiroz, Directora Senior de Comunicación Corporativa e Impacto Social de PepsiCo México, comparte los retos, logros y aprendizajes de una organización que busca “alimentar el cambio” en un entorno dinámico y desafiante.
Con más de 35 millones de dólares invertidos y programas como Agrovita y Hambre Cero, la ejecutiva explica por qué la clave no está en donar, sino en crear valor compartido, tejer alianzas estratégicas y consolidar una cultura organizacional con propósito.
¿Cuál es hoy la misión central de Fundación PepsiCo y cómo se traduce en acciones concretas en México y la región?
La Fundación PepsiCo México nació en 2012 con el propósito de alimentar el cambio, a través de una red que impulsa cambios duraderos enfocados a mejorar el sistema alimentario a través de tres programas: Hambre Cero, Agrovita y Quaker Qrece. Nuestro enfoque se traduce en acciones concretas que generan impacto medible y de largo plazo, alineadas con la visión global de sostenibilidad de PepsiCo y con las necesidades locales del país.
¿Qué diferencia a la Fundación de otras iniciativas corporativas de responsabilidad social?
Lo que distingue a Fundación PepsiCo es su enfoque integral: conectamos impacto social con la estrategia del negocio, priorizando soluciones sostenibles y escalables. Más allá de los donativos, impulsamos modelos de colaboración que fortalecen capacidades locales, generan valor compartido y contribuyen de manera consistente al bienestar de las comunidades.
¿Qué proyectos emblemáticos están impulsando actualmente y qué inversión significativa han destinado a ellos?
Desde 2012 hemos invertido más de 35.3 millones de dólares en iniciativas sociales en el país, beneficiando a más de 6.3 millones de personas. Actualmente estamos enfocados en el fortalecimiento de la seguridad alimentaria, a través de tres programas: Hambre Cero, Quaker Qrece y Agrovita.
Nuestra inversión más reciente es a través del programa Hambre Cero, con el que buscamos mejorar el acceso a alimentos en comunidades vulnerables; como parte de esta estrategia destaca el donativo integral a la Red de Bancos de Alimentos de México (Red BAMX), que integra cuatro componentes: un tractocamión, dos vehículos adicionales, cámaras de refrigeración para tres bancos y una inversión en el Fondo para el Rescate en el Campo, que beneficia a los 47 bancos de la Red. Con una inversión de cerca de 7 millones de pesos, esperamos que los bancos de alimentos puedan atender a más de 160 mil personas adicionales hacia 2030.
¿Cómo deciden las prioridades de inversión: por impacto social, alineación con la estrategia global, o necesidades locales?
Definimos nuestras prioridades a partir de una evaluación equilibrada entre impacto social, viabilidad a largo plazo y alineación con la estrategia global de PepsiCo. Buscamos responder a necesidades reales de las comunidades, asegurando al mismo tiempo que los proyectos cuenten con métricas claras y modelos sostenibles y escalables.
¿Podría compartir cifras o ejemplos de proyectos que hayan transformado comunidades de manera tangible?
La Fundación PepsiCo México, a través del programa Agrovita, ha impulsado el desarrollo agrícola sostenible e incluyente en el sureste del país, a través de una intervención que promueve prácticas de agricultura regenerativa y modelos de economía solidaria para la formalización de las ventas de pequeños agricultores de cacao y plátano. Desde 2021, esta iniciativa ha llegado a agricultores de 30 municipios de Chiapas, Tabasco y Campeche, quienes han recibido capacitación para mejorar la salud de sus suelos y fortalecer la economía de sus familias. Entre 2021 y 2024, Agrovita ha capacitado a 4 mil 255 productores en técnicas regenerativas, ha contribuido a mejorar los medios de vida de mil 262 personas y actualmente cuenta con 8,000 hectáreas productivas que implementan prácticas de agricultura regenerativa.
¿En qué caso en concreto los resultados superaron las expectativas?
La alianza con Gastromotiva, otro de nuestros aliados para el programa Hambre Cero, es un gran ejemplo. A través de 25 jornadas de voluntariado, 762 colaboradores de PepsiCo han donado más de 3,000 horas de servicio, logrando preparar y entregar cerca de 7,000 comidas para personas en situación vulnerable. Lo más valioso no son los números: es el tiempo, la empatía y el compromiso que nuestros colaboradores ponen en cada comida preparada.
¿Qué desafíos han enfrentado en el entorno social, económico y político de México en los últimos años?
México es un país con una enorme riqueza social, cultural y productiva, que ha representado una plataforma clave para el crecimiento y la transformación de nuestro negocio. En los últimos años, el principal desafío —y a la vez una gran oportunidad— ha sido responder con agilidad a un entorno dinámico, fortaleciendo nuestra operación, nuestra relación con las comunidades y nuestro impacto social.
Desde el negocio, esto nos ha impulsado a innovar, a fortalecer nuestras cadenas de valor locales y a invertir de manera constante en talento, infraestructura y eficiencia operativa, consolidando a México como uno de nuestros mercados más relevantes.
En paralelo, a través de la Fundación, hemos profundizado nuestro compromiso social, trabajando de la mano de comunidades, aliados del sector civil y privado, así como autoridades, para generar impacto real en temas como seguridad alimentaria, desarrollo comunitario y apoyo a poblaciones en situación de vulnerabilidad. Estos esfuerzos nos han permitido no solo crecer como empresa, sino también contribuir activamente al bienestar de las comunidades donde operamos.
¿Cómo han adaptado sus proyectos frente a crisis como inflación, inseguridad alimentaria o cambios regulatorios?
Nuestros proyectos han evolucionado con una visión de largo plazo, fortaleciendo su diseño para ser más flexibles, eficientes y cercanos a las necesidades reales de las personas y las comunidades.
A través de la Fundación, hemos reforzado iniciativas con alto impacto social, enfocándonos en soluciones sostenibles que fortalecen la seguridad alimentaria, el desarrollo comunitario y la resiliencia local. La colaboración con aliados estratégicos, organizaciones sociales y autoridades ha sido clave para escalar estos proyectos y maximizar su alcance.
Esta capacidad de adaptación nos ha permitido no solo responder a un entorno cambiante, sino convertirlo en una oportunidad para innovar, ampliar nuestro impacto y seguir contribuyendo al bienestar social, al tiempo que fortalecemos el crecimiento y la relevancia de nuestro negocio en México.
¿Qué aprendizajes clave han surgido de esos retos?
Estos retos han reforzado aprendizajes clave para la Fundación. El primero ha sido la importancia de diseñar iniciativas flexibles y centradas en las personas, capaces de adaptarse a contextos cambiantes sin perder profundidad ni impacto en las comunidades.
También hemos confirmado el valor de la colaboración. El trabajo cercano con organizaciones sociales, aliados estratégicos, autoridades y comunidades nos ha permitido entender mejor las realidades locales y construir soluciones más pertinentes, sostenibles y de largo plazo.
Otro aprendizaje fundamental ha sido la necesidad de focalizar esfuerzos en impacto tangible, priorizando iniciativas que fortalezcan la seguridad alimentaria, el desarrollo comunitario y la resiliencia social, con una visión que va más allá de la atención inmediata.
Finalmente, estos aprendizajes han reafirmado que una Fundación sólida, cercana y con propósito es un actor clave para generar transformaciones positivas y duraderas en las comunidades donde estamos presentes.
¿Hacia dónde apuntan los proyectos presentes y futuros de la Fundación?
Los proyectos presentes y futuros de la Fundación PepsiCo México están orientados a profundizar nuestro impacto social con una visión de largo plazo. Buscamos ampliar de manera sostenible la seguridad alimentaria de nuestro país, a través de nuestros programas Hambre Cero, Agrovita y Quaker Qrece.
¿Cómo visualizan la colaboración con otros actores —ONGs, gobiernos, empresas— para escalar el impacto?
En la Fundación PepsiCo México creemos firmemente que la colaboración es clave para amplificar el impacto social. Por ello, visualizamos el trabajo conjunto con organizaciones sociales, gobiernos, empresas y aliados estratégicos como un multiplicador de alcance, conocimiento y capacidades.
Estas alianzas nos permiten sumar experiencias, recursos y perspectivas diversas para diseñar soluciones más integrales, adaptadas a las realidades locales y con una visión de largo plazo. Al trabajar de manera coordinada, es posible escalar iniciativas, fortalecer su sostenibilidad y generar impacto duradero en temas como seguridad alimentaria, desarrollo comunitario y resiliencia social.
Nuestra apuesta es seguir construyendo alianzas sólidas, basadas en la confianza y en objetivos compartidos, que nos permitan llegar a más comunidades y contribuir de forma significativa al bienestar social en México.
¿Qué significa liderar una fundación corporativa en un momento de tanta exigencia social?
Liderar una fundación corporativa siempre representa una gran responsabilidad, pero también una oportunidad única de generar impacto positivo a gran escala. Significa poner al centro a las personas, movilizar recursos, talento y alianzas estratégicas, y actuar con sensibilidad y propósito para responder a necesidades urgentes, siempre con una visión de largo plazo y de transformación social real.
¿Cómo se asegura de que los valores de PepsiCo se reflejen en la cultura y ejecución de la Fundación?
Asegurando que los valores se vivan en la práctica diaria de la Fundación. Esto implica involucrar activamente a los colaboradores, trabajar con empatía y cercanía hacia las comunidades, establecer alianzas responsables y medir de manera constante el impacto de nuestras acciones. Todo bajo una visión integral en la que las personas, el planeta y el desarrollo sostenible estén siempre en el centro de cada decisión.
¿Qué mensaje le daría a los jóvenes que buscan involucrarse en proyectos de sostenibilidad y desarrollo comunitario?
Que no esperen a tener grandes recursos para comenzar. El cambio empieza con compromiso, empatía y voluntad de actuar. Hoy más que nunca, las nuevas generaciones tienen la capacidad de impulsar soluciones innovadoras, colaborar con otros actores y convertirse en agentes de transformación positiva en sus comunidades.
