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2018: ¿Qué tan preparados estamos para el futuro?

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Por Néstor Márquez, transformación digital en el Tec de Monterrey

Lentamente nos estamos acercando al final de la segunda década del siglo XXI: ya no es el siglo “nuevo”, está avanzando en su adolescencia y hay que comenzar a pensar qué va a ser de su futuro. Posiblemente no estemos cumpliendo con los sueños más extremos de la ciencia ficción distópica, ni de la otra.

No viajamos en vehículos voladores, ni es posible la teletransportación; eso si, el Gran Hermano es más grande de lo que pensábamos aunque no está personificado al estilo del que presentaba George Orswell en su 1984, año que al final pasó sin pena ni gloria.

Lo que está claro, es que la tecnología se está desarrollando aceleradamente —en especial lo que tiene que ver con robótica e inteligencia artificial— y a medida que avanza, incrementa su capacidad de automatizar una amplia gama de actividades humanas y remodelar dramáticamente la forma en que las personas vivirán y trabajarán en las próximas décadas. En ese sentido, una encuesta del PEW Research Center, sobre poco más de 4,000 adultos estadounidenses—realizada del 1 al 15/jun/2017— revela el hecho que muchos ya anticipaban: impactos significativos —desafíos y oportunidades— de diversas tecnologías de automatización que tendrán un rol destacado en el transcurso futuro de sus vidas. Cabe aclarar que el Centro de Investigaciones PEW es un think tank con sede en Washington D.C. que brinda información sobre problemáticas, actitudes y tendencias que caracterizan a EUA y el mundo.

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Fuente: PEW / Creación: propia

El objetivo del estudio es entender la actitud de la “gente común” frente a cuatro escenarios probables:
1. Desarrollo de vehículos autónomos —que pueden operar sin la ayuda de un conductor humano—.
2. Un futuro en el que los robots y las computadoras puedan realizar muchos de los trabajos que actualmente realizan los trabajadores humanos.
3. La posibilidad de contar con asistentes personales robóticos totalmente autónomos que se hacen cargo del cuidado de adultos mayores.
4. La posibilidad de que un programa de computadora pueda evaluar y seleccionar candidatos sin participación humana.

Es interesante el estudio y sus resultados, porque muchas veces se habla acerca de lo que dicen los expertos, pero hemos llegado al momento en que la “gente común” ya comienza a darse alguna idea de lo que puede venir y empiezan a tomar posiciones, a veces más a favor y otras no tanto, a cerca de las oportunidades y riesgos.

Una de las primeras preguntas del estudio intenta comprender qué tan proclives se sienten las personas para utilizar las tecnologías de automatización en cuestión. En este caso, los optimistas son superados por los pesimistas en casi 30%. Cuando se les pregunta si utilizarían un robot como cuidador de un mayor o un enfermo, el pesimismo supera un 50%.

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Fuente: PEW / Creación: propia

En el caso de que se les pregunta si participarían en una búsqueda en la que se utilice un sistema inteligente, los pesimistas superan a los optimistas más de tres veces —3.5X—.

Los participantes generalmente expresan más preocupación que entusiasmo, especialmente cuando se les pregunta si creen que en el futuro los robots y las computadoras podrían llegar a hacer muchos de los trabajos que actualmente realizan los humanos, los más pesimistas en este caso duplican a los optimistas —2X—, algo por el estilo sucede en el caso de quienes son consultados si en el futuro creen que se utilizarán algoritmos para elegir candidatos en búsquedas laborales, el escepticismo triplica —3X— a los optimistas.

En el caso en que se les pregunta a los encuestados si apoyarían políticas que limitan el alcance de la automatización de los trabajos, quienes apoyan políticas restrictivas que solo permitan reemplazar trabajos que sean peligrosos o insalubres, superan a los que se oponen en 6 veces —6X— . Con respecto al hecho de respaldar la idea de implementar un ingreso básico universal, las respuestas a favor superan al resto en un 50%. Sin embargo, cuando la idea se relaciona con crear un programa nacional que dedique fondos a pagar ciertos trabajos para que los realicen las personas en lugar de las máquinas, aunque estas sean más eficientes —subsidio— las respuestas a favor solo superan en 40% a las en contra.

El siguiente grupo de hallazgos diferencian entre quienes se manifiestan entusiastas de los vehículos autónomos —que viajarían en un vehículo de estas características— y los que no están tan confiados. En cuanto a la posibilidad que estos vehículos pudieran ayudar a los adultos mayores y los enfermos a ser más independientes, los más optimistas superan a los escépticos en un 50%. Cuando el tema es si se sentirían seguros compartiendo la calle con un vehículo autónomo, los entusiastas superan más de cuatro veces a los otros —4.5X—. Si la pregunta se relaciona con el hecho de estar muy o bastante entusiasmado con el uso generalizado de estos vehículos, los más proclives superan casi seis veces —5.7X— veces a los más entusiasmados. Si se trata de la posibilidad de reducir los accidentes de tránsito y las muertes por accidentes de tránsito, los optimistas superan en cuatro veces —4X— a los demás. En la pregunta qué tan seguro se sentirían compartiendo la calle con un camión autónomo, los optimistas superan más de seis veces —6.6X— al resto. Aunque frente a la posibilidad que los vehículos autónomos ayuden a reducir el tráfico en las principales ciudades, el optimismo solo gana por 2.7 veces, la diferencia más baja en esta sección, después del primer concepto —ayuda a los adultos mayores y los enfermos—.

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Fuente: PEW / Creación: propia

Los estadounidenses creen que no todas las profesiones tienen el mismo riesgo de automatización, los que tienen mayor riesgo son los trabajadores de comida rápida —77%—, administrativos que procesan los reclamos en los seguros —65%—, luego los ingenieros de software —53%—, los empleados en despachos legales —50%— los empleados de la construcción —42%—, los maestros —36%—, los profesionales que cuentan con negocio propio —30%— y finalmente las enfermeras —20%—. Por su parte los jóvenes (edad 18-24 años) son los que más creen que podrían ser reemplazados por un robot o una computadora o que su jornada laboral o su paga puede ser reducida. Los adultos en general son menos escépticos. Al mismo tiempo, los más educados creen que sus trabajos serán en el futuro más interesantes y que incrementan sus posibilidades para mejorar.

En lo que respecta a los vehículos autónomos, 2 de cada 3 personas encuestadas consideran que los vehículos van a ser autónomos mayoritariamente en el próximo siglo, especialmente, 56% creen que esto sucederá entre los próximos 10 y 50 años.

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Fuente: PEW / Creación: propia

El estudio de PEW demuestra que el tema dejó de ser solo parte de la discusión académica y que la “gente común” ya es sensible y comienzan a tomar posiciones al respecto. No es para menos, el desarrollo acelerado de la tecnología hace que las cosas pasen cada vez más rápido. Tal vez en el futuro cercano, los candidatos a puestos clave en las elecciones en lugar de debatir por los programas económicos —que seguramente van a ser importantes— van a tener que defender sus ideas acerca de lo que pretenden para el futuro de la gente y su relación con las máquinas. Puede que todavía parezca un tema de ciencia ficción, aunque no estaría tan seguro.

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