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Historia del niño que innovaba mientras los demás nos portábamos como adultos

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Foto original del dibujo realizado por Luis Pablo Herrera

Por Lalo Duron, conferencista, maestro de EGADE Business School

"Tengo nueve años, casi diez", me contestó el niño sentado en la primera fila de mi conferencia en IncMty cuando le pregunté su edad. Estuvo ahí, hasta el final, y me entregó un dibujo en un papelito. "Es un prototipo para resolver el problema de las señoras".

Mi conferencia en IncMty era sobre por qué no creo en la creatividad del mexicano. Una de las primeras imágenes era de dos señoras cargando cuatro bolsas con dos palos de escobas, y la usé para hablar del estereotipo sobre cómo los mexicanos nos las ingeniamos para resolver problemas…

Desde la primera fila, un niño me veía con ojos atentos, sentado a un lado del proyector.

Hablé de los patéticos números de competitividad e innovación en nuestro país —61 en el Global Innovation Index, y 51 en el Global Competitiveness Index— y cómo somos una sub-potencia en el tema de registro de patentes: en 15 años registramos la décima parte de las patentes que Corea del Sur, mientras China y EUA han registrado más de seis millones en ese tiempo. El niño de la primera fila comenzó a dibujar en papelitos, hablando con el adulto que lo acompañaba —se me hizo lo más natural, debería de estar muy aburrido— y dejó de hacerme mayor caso.

Terminé. Agradecí los aplausos. La gente comenzó a hacer preguntas; una mujer, en tono retador, me preguntó desde el fondo de la sala ¿cuál había sido uno de mis momentos "what if?". Respondí con gusto, debatimos, me hicieron más preguntas; me sentía contento por haber transmitido mi mensaje y discutir sobre él.

El maestro de ceremonias dio por terminada la conferencia y me regaló un unicornio azul. Ya para irme, se me acercó el niño y me dio un papelito diciendo "es mi prototipo para resolver el problema de las señoras": el dibujo a lápiz de un dispositivo como una roomba, que tenía dos soportes y un travesaño con ganchos; una especie de R2D2 doble para que las señoras puedan llevar sus bolsas del súper a casa.

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Foto original del dibujo realizado por Luis Pablo Herrera

Me llené de gusto. Ese niño que parecía aburrido estaba en realidad pensando cómo resolver el problema de las señoras de la fotografía, y estaba innovando mientras el resto de la audiencia estaba metida en mis palabras. Cuando los demás preguntaban, él diseñaba un prototipo para resolver un problema real.

En los últimos meses he recibido comentarios donde me dicen lo equivocado que estoy por buscar hacer las cosas más baratas, más bonitas, más buenas. Gente que pierde su tiempo criticando y diciendo por qué no se puede… en Monterrey, un niño de casi 10 años me enseñó que podemos crear, innovar, sin ponernos barreras tontas, con solo ponernos en los zapatos de los demás y buscar una solución.

Le pregunté su nombre: "Luis Pablo Herrera", me dijo. Desde entonces, es mi más joven amigo, y me llena de esperanza sobre el futuro de mi país. Sigo sin creer en el mito de la creatividad del mexicano, pero niños como él me dejan ver que viene otra realidad en camino.

Epílogo
Días después me llegó el diseño del Duplec-1. Luis Pablo no se quedó quieto con el primer boceto e hizo la primera iteración del concepto, incluyendo funciones y precio estimado. ¿Qué les parece la historia del niño que innova mientras los demás nos portamos como adultos? Feliz e innovador 2018 para todos.

De pilón
Un gran consejo de Steve Jobs: "Focusing is about saying no."

De repilón
"Innovación es un trabajo de todas las áreas de una empresa, y marketing es el motor." – Fernanda León

De requetepilón
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