¿Y si las empresas pudieran crecer, generar utilidades y al mismo tiempo dejar un impacto positivo en la sociedad? El capitalismo consciente propone exactamente eso: un modelo en el que el propósito y las personas son el motor de los negocios. Desde su origen en Estados Unidos hasta casos de éxito en México y el mundo, esta filosofía demuestra que ser rentable y ser responsable no solo es posible, sino imprescindible.
