El bienestar laboral tiene nuevo nombre en México: efr
Por Ernesto Chera
En un país donde más de la mitad de los trabajadores antepone su vida personal al trabajo y seis de cada diez rechazaría una oferta laboral si afecta su equilibrio personal, la llegada del modelo efr (Empresa Familiarmente Responsable)no es solo oportuna: es necesaria.
México ocupa la posición 41 de 41 países de la OCDE en balance vida-trabajo, con una calificación de apenas 0.4 sobre 10. La desconexión entre las exigencias laborales y las necesidades personales ha dejado huella en la salud, las relaciones y el compromiso de las personas. Pero hoy, ese panorama comienza a cambiar.
La Fundación Másfamilia —organización española reconocida por la ONU y el Foro Económico Mundial— lanza oficialmente en México la certificación efr, un modelo de gestión empresarial que pone en el centro a las personas, sus familias y su proyecto de vida.
“El equilibrio no es solo cuestión de horarios o permisos. Es una visión cultural que permite a las personas desarrollarse dentro y fuera del trabajo, y a las empresas volverse más humanas y competitivas”, afirma Roberto Martínez, director global de efr.
Las cifras hablan solas:
- El 93% de los mexicanos considera el balance vida-trabajo como clave para aceptar un nuevo empleo.
- 47% renunciaría a un trabajo si le impide disfrutar su vida personal.
- Empresas certificadas con el modelo efr reportan incrementos en productividad de hasta 40%, reducciones de ausentismo superiores al 50%, y mejoras en rentabilidad de hasta 28%.
Casos como el de Solunion México, que redujo su ausentismo en 35% y elevó su clima laboral en 22%, muestran que el modelo funciona. Y lo mejor: se adapta a todos los tamaños y sectores, desde grandes corporativos hasta microempresas, instituciones educativas o municipios.
“El compromiso de las empresas mexicanas será clave para consolidar una cultura laboral más flexible, equitativa y sostenible”, añade Iván González, director de efr México.
Más que una tendencia, efr representa un nuevo estándar para las organizaciones que buscan atraer talento, elevar su reputación y construir relaciones laborales con propósito. Porque hoy, la competitividad no solo se mide en resultados financieros, sino en la capacidad de cuidar lo más valioso: a las personas.
